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noviembre 2021

Zoonosis trasmitidas por Psittaciformes.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVIII – Nº 403 – Noviembre 2021
Sciabarrasi, A.A.1, 2.

Resumen
Los Psittaciformes se encuentran entre las mascotas más populares y ocupan el cuarto lugar en la preferencia después de los perros, los gatos y los peces, lo que hace que una gran cantidad de personas esté expuesta a las enfermedades transmisibles de estos animales a los seres humanos. El presente trabajo tiene como objetivo describir las zoonosis de los psittaciformes más relevantes tanto por su incidencia como por su gravedad clínica. Si bien, la frecuencia de la transmisión de estas zoonosis es baja, las personas que tengan o trabajen con estos tipos de aves deben de estar conscientes que pueden contraer ciertas enfermedades.
Palabras clave: enfermedades, zoonosis, psittaciformes, loros, salud.

Zoonoses transmitted by Psittaciformes.
Psittaciformes are among the most popular pets, ranking fourth in preference after dogs, cats, and fish, leaving large numbers of people exposed to communicable diseases from these animals to Humans. The present work aims to describe the zoonoses of the most relevant psittaciformes both for their incidence and for their clinical severity. Although the frequency of transmission of these zoonoses is low, people who have or work with these types of birds should be aware that they can contract certain diseases.
Keywords: diseases, zoonoses, psittaciformes, parrots, health.
1Cátedra de Zoología, Diversidad y Ambiente. Facultad de Ciencias Veterinarias. Universidad Nacional del Litoral (FCV-UNL). Esperanza, Santa Fe. Argentina.
2Estación Zoológica ¨La Esmeralda¨. Gobierno de Santa Fe. Santa Fe. Argentina. https://orcid.org/0000-0002-0601-3166 asciabarrasi@fcv.unl.edu.ar

Introducción
En el mundo, los Psittaciformes (Strigyopidos, Cacatúas y Loros) se encuentran entre las mascotas más populares y ocupan el cuarto lugar en la preferencia después de los perros, los gatos y los peces, (UICN, 2019) lo que hace que una gran cantidad de personas esté expuesta a las enfermedades transmisibles de estos animales a los seres humanos (OIE, 2006).

En humanos, los signos clínicos asociados a estos patógenos son diversos e incluyen erupciones en la piel, fiebre, problemas respiratorios, dolor de cabeza, conjuntivitis, dolor de pecho, inflamación de nódulos linfáticos, dolor abdominal, diarrea, vómitos, rigidez de cuello, temblores, convulsiones y otros signos neurológicos, pérdida de peso, intolerancia al ejercicio y muerte (Henry y Crossley, 1986; Reisen et al., 1992; Mc Lean et al., 1993; Fessel, 1993; Frenkel et al., 1995; Gaskin, et al., 2001).

Aunque tener este grupo de aves en casa ha aumentado en popularidad en la última década, los estudios (Panigrahy et al., 1984; Vargas et al., 2004; Herrera et al., 2015; Hartley y Sainsbury, 2017) indican que sus propietarios, cuidadores y veterinarios desconocen que algunas enfermedades de estas aves pueden llegar a ser zoonosis (WSPA, 2018; WAZA, 2019).

Esta revisión se ocupa de la mayoría de las enfermedades asociadas a los psitaciformes en situación doméstica, con consecuencias sobre la salud de sus cuidadores.
Materiales y Métodos
Se ha realizado una búsqueda bibliográfica con las bases de datos Med-Line e Index-Medicus de todos los artículos publicados desde 1983 hasta nuestros días que han hecho referencia a la transmisión de enfermedades avícolas, especialmente de psittaciformes al ser humano.

Resultados y Discusión
A continuación, y en función a la revisión realizada, se describirán las zoonosis de los psittaciformes más relevantes tanto por su incidencia como por su gravedad clínica. Las mismas fueron agrupadas por agentes infecciosos para enfocar de un modo más didáctico y conciso estas zoonosis.

  1. Psitacosis

La psitacosis es la zoonosis de psittaciformes más importante teniendo en cuenta su incidencia y prevalencia (Seibert et al, 1956; Buttery y Wreghitt, 1987.), es causada por el agente infeccioso Chlamydophila psittaci (antes Chlamydia psittaci) la cual es una bacteria gamnegativa intracelular obligada existe a escala mundial que cuando afecta a otras aves no psittaciformes se denomina Ornitosis. Cursa con cuadros que oscilan desde la neumonía con manifestaciones sistémicas a formas subclínicas y cuadros semejantes a la gripe (OIE, 2006).

Estas aves eliminan bacterias a través de los fluidos nasales, las heces e incluso plumas (Coults, 1985). Las bacterias son resistentes a la desecación, por lo que pueden permanecer en el ambiente más de un mes (Gaskin et al., 2001). En aves afectadas, es común la presencia de signos como la diarrea, tos y descargas nasales y oculares que pueden acabar afectando a otros órganos, como el corazón, hígado o bazo y, finalmente, provocar la muerte del animal si la enfermedad no es tratada. El periodo de incubación es de 4-15 días, aunque 10 días es lo más común (Harkinezhad et al., 2008).

Sin duda, la psitacosis es una enfermedad más frecuente en los profesionales que están en contacto directo con este grupo de aves: trabajadores en criaderos, pajarerías, veterinarias especializadas, centros de fauna, etc. (Schaffner, 1984). La transmisión al hombre se produce siempre por vía respiratoria, por inhalación de polvo fecal contaminado y es diseminado por aves portadoras, que actúan como reservorios principales de la enfermedad. El organismo es excretado en las heces y secreciones nasales. Un estado de portador sano puede persistir por años (Schaffner, 1992). El organismo sobrevive al secado, que facilita la diseminación oral y permite la transmisión de ropa y equipo contaminado. No es necesario un contacto prolongado con estos productos para contraer la infección; lo que es más importante: Grimes (1986) y Buttery (1987) han demostrado casos en los que la transmisión se produjo de persona a persona y han alertado de que esta vía de transmisión debe ser considerada con más interés.

La Ch. psittaci penetra en el organismo a través de las vías respiratorias y se propaga por el torrente sanguíneo para invadir el pulmón, bazo e hígado principalmente (Harkinezhad et al., 2008). Como obligado parásito intracelular que es, esta bacteria invade linfocitos de la superficie intersticial de los alvéolos, así como células reticuloendoteliales del bazo e hígado. Produce edema, inflamación y necrosis de los tejidos afectos (Herrera et al., 2015).

Dentro de la variabilidad de manifestaciones clínicas y evolución de la psitacosis, los síntomas que se presentan con mayor frecuencia son dolor intenso de cabeza, tos y astenia, seguidos por fiebre y artralgias (Gaskin et al., 2001). Schlossberg (1993) estudió un grupo de 13 pacientes que sufrió una epidemia de psitacosis; encontró los síntomas mencionados en más del 50% de aquellos; asimismo, halló con frecuencia la aparición de mialgias (31%) y artritis (23%), a diferencia de otros estudios publicados (Coults et al., 1985; Green et al., 1990).

Es raro encontrar signos físicos de neumonitis o de consolidación pulmonar franca. Sin embargo, signos que se encuentran con asiduidad son fiebre alta (39ºC), faringitis, adenopatías cervicales, rigidez de nuca y conjuntivitis (Reilly y Swarbrick, 1988). Estos datos, que nos pueden orientar hacia al correcto diagnóstico etiológico, la mayoría de las veces lo que hacen es, sin embargo, despistar al clínico. En algunos casos hay molestias digestivas, que obedecen a la afectación tisular de hígado y bazo: náuseas, vómitos, diarrea y distensión abdominal pueden encontrarse con mayor o menor frecuencia (Green et al., 1990; Schacter, 1992). También se ha descripto una erupción maculosa similar a la que acompaña a la fiebre tifoidea (Grimes y Clark, 1986; Buttery y Wreghitt, 1987; Green et al., 1990). Así, encontrar esplenomegalia y/o hepatomegalia no dolorosa en presencia de una bronconeumonía, son signos muy sugestivos de psitacosis. Y finalmente, hay que reseñar que se han notificado como complicaciones raras y tardías de la enfermedad endocarditis (con hemocultivos negativos) (Harkinezhad et al., 2008) y afectación del SNC (OMS, 2020).

  1. Salmonelosis

Existen aproximadamente 200 serotipos de Salmonella. La mayoría de los animales son susceptibles a dicha la infección. Esta enfermedad bacteriana ocurre más frecuentemente en individuos estresados. Muchas infecciones son subclínicas. Los signos más comunes en todas las especies son diarrea, vomito, fiebre leve. La infección puede originar deshidratación, debilidad, y algunas veces la muerte. En casos muy severos puede haber fiebre alta, septicemia, dolor de cabeza, y alargamiento del bazo. Las infecciones pueden incluir cualquier órgano incluyendo el corazón, riñones, articulaciones, meninges, y el periostio (Herrera et al., 2015).

El periodo de incubación es de 6-72 horas, aunque de 12-36 es lo más común. Es transmitida por la ingestión o comida contaminada por materia fecal (ruta fecal-oral). La excreción de la bacteria comúnmente varía entre unos días y semanas. En algunos casos, (fiebre tifoidea) las personas infectadas pueden ser portadores de la bacteria de por vida, S. enteriditis en la materia fecal de las aves puede penetrar los cascarones del huevo, y puede estar presente en huevos sin cocinar (OIE, 2006).

Un estudio de la Universidad de Texas (Panigrahy et al., 1984) en 533 psittaciformes procedentes de aviarios, tiendas de mascotas y animales de compañía, de los cuales sólo en 29 (5,44%) se aisló alguna especie de Salmonella, el serotipo hallado en 27 casos fue S. typhimurium; los otros dos encontrados, S. copenhagen y S. arizonae se consideran variantes de la primera. Donde los portadores más frecuentes fueron loros y pericos con 19 casos (géneros Amazona y Aratinga), guacamayos (géneros Ara y Anodorhynchus) 6 casos y cacatúas (Nymphicus hollandicus), 4 casos.

  1. Tuberculosis

La tuberculosis aviar es causada por la bacteria Mycobacterium avium causante de una enfermedad debilitante crónica con nódulos tuberculares (Panigrahy et al., 1984) que en psittaciformes son más frecuentes en hígado, bazo e intestino delgado que en pulmones (Vargas et al., 2004). Se diseminada por ingestión de comida o agua contaminada por heces de aves infectadas. Los animales con tuberculosis deben eliminarse (Harrison et al. 1991; OIE, 2006).

Mientras que muchas infecciones por Mycobacterium se tratan con antibióticos, M. Avium es la excepción ya que es altamente resistente a antibióticos. La operación de para remover los nódulos linfáticos es frecuentemente necesaria para eliminar la infección (Gaskin et al., 2001).

  1. Colibacilosis

La colibacilosis es causada por Escherichia coli, bacteria que normalmente habita el tracto intestinal de todos los animales (Gaskin et al., 2001). En psittaciformes las infecciones por E. coli pueden causar septicemia, enfermedad crónica respiratoria, sinovitis (inflamación de las articulaciones que pueden originar cojera), pericarditis (inflamación del saco que rodea al corazón), y salpingitis (inflamación del oviducto) (Hartley y Sainsbury, 2017).

Los humanos con colibacilosis usualmente manifiestan diarrea que puede complicarse con otros síndromes dependiendo del serotipo de C. coli. Estas complicaciones pueden incluir fiebre, disentería, shock, y púrpura. El periodo de incubación es de 12 horas a 5 días, aunque lo más común es de 12-72 horas. La transmisión es vía fecal-oral (Mc Lean et al. 1993).

  1. Campilobacteriosis

El causante de esta enfermedad es la bacteria Campylobacter jejuni. La bacteria se aloja en los intestinos de estos animales provocando signos como hepatitis, letargia, anorexia, pérdida de peso y diarrea amarilla. Lo normal es que el ave muera (Hartley y Sainsbury, 2017).

La campilobacteriosis se transmite al ser humano a través del contacto con carne de pollo, leche u otros productos contaminados con heces de aves enfermas. En las personas la enfermedad no es tan grave como en aves, normalmente sólo produce diarreas de unos 7 días de evolución (OMS, 2021).

  1. Pasteurelosis

La pasteurelosis es causada por la bacteria Pasteurella multocida, la misma que provoca el cólera aviar. Habitualmente encontramos esta bacteria en la zona nasofaríngea de aves totalmente sanas (OIE, 2006). Estos microorganismos pueden contagiar al ser humano a través del picotazo o arañazo de un ave. Provocan heridas infectadas eritematosas y bastante dolorosas (OMS, 2020).

  1. Erisipela

Esta enfermedad es causada por la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae. Se transmite al ser humano provocando infecciones localizadas en la piel, dolorosas y que producen prurito. La infección puede afectar a las articulaciones que se encuentren cerca del origen de la infección (Hartley y Sainsbury, 2017).

  1. Giardiasis

Causada por Giardia psittaci, protozoarios cuyos vehículos de transmisión son el agua y los alimentos contaminados con sus quistes. En psittaciformes causa debilidad y diarrea (Mc Lean et al., 1993).

En humanos, las manifestaciones clínicas que se han descripto son: diarrea de comienzo brusco, pasadas 1 a 3 semanas de la exposición, consistente en heces acuosas muy malolientes, de aspecto graso, sin moco, pus ni sangre; dolor abdominal difuso, flatulencia, anorexia, náuseas, etc. En niños pequeños con giardiasis crónica o múltiples brotes agudos, suele aparecer retraso en el crecimiento (Gaskin et al., 2001).

  1. Influenza

El virus de la influenza o gripe aviar (Influenza A H1N1; H7N9; H9N2) es el causante de la peste aviar típica en aves de corral, pero puede afectar a cualquier ave, desde domésticas a silvestres. Este virus puede mutar fácilmente, agravando los síntomas de la enfermedad. Los subtipos más conocidos son H5 y H7, debido a que son los que provocan la enfermedad en seres humanos (Gao et al., 2013).

No fue hasta 1997, cuando el subtipo H5 de este virus comenzó a afectar a seres humanos en Hong Kong (Fouchier et al., 2004). No se sabe a ciencia cierta si el virus puede pasar de humano a humano, las personas contagiadas son individuos que tienen estrecha relación con la producción de aves de corral, ya sea con individuos vivos y enfermos, con animales muertos o en contacto con el medio contaminado (Uyeki, 2009).

En humanos, esta enfermedad puede causar desde una simple conjuntivitis hasta una neumonía grave y la muerte. En aves, suele ser asintomática (Bi et al., 2015).

  1. Enfermedad de Newcastle

La enfermedad de Newcastle es muy contagiosa, se transmite a través de las heces de un animal contagiado y, también, por las descargas nasales. Esta enfermedad es causada por un virus del grupo de los paramyxovirus, que puede permanecer vivo en el ambiente durante semanas (Cuadros, 2011).

En aves, cuando la cepa es muy virulenta, suele causar la muerte, después de que aparezcan signos como depresión, manifestaciones nerviosas o diarrea. En humanos sólo se manifiesta como una conjuntivitis leve (Fernández y White, 2016).

  1. Alveolitis Alérgica

La alveolitis alérgica también es conocida como enfermedad del pulmón de las aves, es una de las enfermedades zoonóticas más importantes. Puede presentarse en fase aguda, subaguda y crónica. Los signos clínicos son causados por una capacidad pulmonar reducida debido a una reacción de hipersensibilidad de las plumas, o pequeñas partículas de plumas, o polvo fecal. La inflamación de las unidades de intercambio de aire pulmonar (alvéolos) es la lesión provocada (Gaskin et al., 2001).

La forma aguda de la enfermedad es usualmente precipitada por atosigada exposición de un individuo, como cuando limpia una jaula, aviario, recinto o nidos de estas aves. Los síntomas se presentan en un periodo corto, en incluyen tos, dificultad para respirar, fiebre, y escalofríos. Si la exposición cesa en este punto, los síntomas se resuelven y no hay necesidad de tratamiento. Crónica, una exposición más ligera es más seria, y los síntomas se pueden confundir con un resfriado. Los individuos afectados tienen una tos crónica, intolerancia al ejercicio, y pérdida de peso. Lesiones permanentes en el pulmón pueden desarrollarse, incluyendo fibrosis pulmonar que reduce el intercambio gaseoso y la capacidad pulmonar (Gómez Punter et al., 2011).

La alveolitis alérgica crónica puede desarrollarse tan rápido como en dos años, pero usualmente toma de 10-20 años. Pacientes diagnosticados con esta forma crónica no tienen más opción que dejar de convivir con las aves. La exposición de tan solo minutos a las plumas, o heces puede ocasionar la recurrencia de problemas respiratorios. La severidad de la enfermedad puede ser disminuida utilizando una máscara mientras limpian las jaulas, bañan las aves mascotas, e instalando sistemas de purificación del aire (Cebollero et al., 2005).

  1. Acarosis

Diferentes especies de ácaros infestan a animales (acariasis) y algunos de ellos causan enfermedad en el hombre (acarosis) (Jofré et al., 2009). Los ácaros presentes en los psittaciformes pertenecen a los géneros Orithonyssus sp y Dermanyssus sp, entre otros (Fernández y White, 2016). En el hombre producen eccemas o dermatitis con lesiones generalmente papulares, pruriginosas y en ocasiones con reacción alérgica, secundaria a la saliva que se deposita mientras se alimentan (Díaz, 2006). Orithonyssus sp puede afectar las regiones interdigitales (Green et al., 2007). Dermanyssus sp puede ser un potencial vector para Salmonella spp (Valiente Moro et al., 2007). Algunas especies de estos ácaros son vectores de enfermedades virales que pueden afectar tanto al hombre como a los animales (Jofré et al., 2009).

  1. Raillietinosis

La Raillietinosis es una enfermedad zoonótica (OPS, 2003) producida por céstodos, caracterizada por diarrea (algunas veces sanguinolenta) durante el estado agudo y emaciación, caquexia y anemia durante la fase crónica. Está causada por algunas especies del género Raillietina que parasita el intestino delgado (Paul et al., 2012); en psitácidos presenta un parasitismo leve que en la mayoría de los casos no provoca signología clínica (Sciabarrasi et al., 2020).

Del género Raillietina se conocen más de 200 especies, gran parte de ellas afectan a las aves, en estas las especies más frecuentes son: R. taylori, R. tetragonoides, R. echinobothrida, y R. bonini. Siendo las dos primeras las reportadas eventualmente en psitácidos y R. cacatuinae en cacatúas alojadas en recintos con piso de tierra (Doneley, 2010).

Todas tienen ciclos de vida indirectos con un periodo de pre patencia de 2 a 3 semanas. El ciclo comienza con la liberación de los proglótidos llenos de huevos en las heces de los huéspedes definitivos (roedores, aves). Estas son ingeridas por los hospedadores intermediarios (hormigas, moscas, caracoles, babosas, dependiendo de la especie de Raillietina). Luego, de los huevos embrionados se desarrollan las larvas cisticercoides que son infectantes una vez que el hospedador definitivo se alimenta del artrópodo o de los demás intermediarios (Ensucho, 2015). Son parásitos relativamente frecuentes en psittaciformes silvestres del Viejo Mundo (yacos, cacatúas), no así en loros sudamericanos (Melo et al., 2010).

A modo de profilaxis se recomienda el control de roedores, insectos y la manipulación higiénica de los alimentos (Paul et al., 2012).

Conclusiones
Las personas que tengan o trabajen con estos tipos de aves deben de estar conscientes que pueden contraer ciertas enfermedades. Si bien, la frecuencia de la transmisión de estas zoonosis es baja, los niños, inmunodeprimidos y ancianos, deben tener precauciones.

Ya que muchas de estas enfermedades son transmitidas por ingestión o por contaminación con materia fecal; la prevención de la mayoría de las enfermedades, por lo tanto, simplemente involucra una higiene adecuada. Usar una máscara, para evitar inhalar el polvo de estas aves o la aerolización de su materia fecal, es también recomendado.

Agradecimientos: Agradecemos al personal de Estación de Fauna ¨La Esmeralda¨ (Santa Fe, Argentina) y a la Facultad de Ciencias Veterinarias de la Universidad Nacional del Litoral (FCV-UNL, Argentina) por la orientación y asistencia durante el estudio.

El autor no tiene conflictos de interés que declarar en relación con el presente manuscrito.

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