Domingo, 26 de abril de 2015

ABRIL de 2015
Volumen XXXII
N° 324
ISSN 1852-317X

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septiembre 2010

Manejo de Heridas y Principios de Cirugía Plástica en Pequeños Animales.

Por Joaquín J. Sopena Juncosa (coordinador), Ana Amat Sanjuan, Mónica Rubio Zaragoza, José Mª Carrillo Poveda, Mireia García Roselló, Mª Luz Ortiz Gómez, Mercedes Sánchez de la Muela y Ana White Orozco.
Editorial Server (Grupo Asís) 254 páginas, formato 22 x 28 cm.
El siguiente artículo ha sido extraído del capítulo “Apósitos” del libro.

Apósitos.

Manejo de heridas y principios de cirugía plástica en pequeños animales.

Desde un punto de vista estructural, un apósito está formado por tres capas fundamentales (figura 1):

Capa primaria o de contacto. Esta es la capa que se coloca directamente sobre la herida y en cuya elección hemos de tener más cuidado. Va a permanecer en contacto con la herida durante el movimiento, se puede emplear para desbridar o favorecer el desbridamiento, absorber exudados, aportar medicamentos o formar un sello oclusivo. Puede ser adherente o no adherente, en función de que se pegue a los tejidos de la herida o no. En líneas generales intentaremos que esta capa sea no adherente, especialmente en heridas en granulación, ya que no va a producir lesiones en la capa más superficial de la herida cuando retiremos el apósito y además no va a ser dolorosa su extracción (figura 2).

Capa secundaria. Su función fundamental va a ser la de absorber exudados de la herida, evitando que se acumulen en ella. Su elección va a depender básicamente de la cantidad y tipo de exudados presentes en la herida. Recordemos que tan negativo puede ser el exceso de exudado como la ausencia del mismo en el lecho lesional. Su principal misión será el control del exudado, es decir mantenerlo en unos niveles óptimos. También puede ejercer función protectora de la herida ante pequeños traumatismos. Debe tener el suficiente grosor como para absorber cantidad de exudado suficiente y la presión necesaria para disminuir los espacios muertos. Si se impregna externamente con vaselina, se hace impermeable a fluidos ambientales (figura 3).

Capa terciaria. Básicamente sirve de soporte a las otras dos, a las que sujeta. Se suelen utilizar vendas de gasa, cohesiva y esparadrapo. Hay que prestar especial atención a la porosidad de esta capa ya que puede permitir tanto la entrada como la salida de bacterias, especialmente en las extremidades (con más tendencia a mojarse) en caso de capas porosas, o la maceración en caso de capas oclusivas. Pueden incorporarse también vendajes premodelados o férulas en el caso de que se necesite una inmovilización adicional (figura 4).

En la práctica, cada una de las tres capas puede ser independiente o podemos encontrar productos comerciales que fusionan dos o tres capas en una presentación. Ejemplo de capa primaria aislada sería una gasa, de capa secundaria algodón y de capa terciaria una venda cohesiva. Un apósito comercial como la tirita, tiene las tres capas en su composición (una fina capa de contacto con la herida sobre la que se sitúa una pequeña porción de gasa absorbente y todo ello está sujeto por una tira adhesiva).

Tipos de capa primaria y de apósito según su función.
Dentro de las capas de contacto o primarias, podemos diferenciar varios tipos que se han utilizado tradicionalmente y que es importante remarcar, ya que es una capa de vital importancia para la evolución de la herida:

Adherente seca. Por ejemplo una gasa absorbente. Provocan desecación de la herida, lesión de tejidos sanos y mucho dolor en su extracción. No se recomienda su uso (figura 5).
Adherente húmeda. Gasa absorbente empapada en suero salino fisiológico o clorhexidina al 0,05%. Se utilizaba en heridas con exudado viscoso. Presenta las mismas desventajas que la anterior y tampoco se recomienda su uso actualmente.
No adherente. No se adhieren a la herida por lo que minimizan los efectos negativos de los anteriores. Tradicionalmente se utilizaban gasas impregnadas en vaselina (inhibe la epitelización), polietilenglicol o pomadas antibióticas con base de vaselina. Existe alguna presentación en el mercado pero producen cierto nivel de adherencia cuando se secan (figura 6).

Actualmente se recomienda utilizar apósitos no adherentes comerciales que ofrecen muchas ventajas clínicas sobre los ejemplos mencionados.
Desde el punto de vista de su función podemos describir tres tipos:
Apósitos de contacto primario, para absorber exudados y secreciones.
Apósitos con capacidad de incidir en el entorno del lecho lesional (optimizan o mejoran las condiciones).
Apósitos que aportan elementos o sustancias en el entorno del lecho lesional.
Condiciones que debe cumplir un apósito.
Un apósito debe intentar cumplir los siguientes requisitos:
Proporcionar un ambiente húmedo (ya hemos comentado la importancia de este aspecto en la cicatrización de una herida).
Control del exudado. El exudado está todavía en estudio en cuanto a su función en la cicatrización ya que proporciona nutrientes, contiene factores de crecimiento, es un medio de transporte celular, evita el secado del tejido y facilita la migración epitelial. Además reduce el dolor y facilita el control de la infección.
Facilitar el intercambio gaseoso.
Mantener una temperatura constante en el lecho de la herida. La disminución de ésta en las curas endentece los procesos de mitosis celular retrasándolos entre 4 y 6 horas.
Proteger las heridas de microorganismos. Los apósitos semioclusivos permiten la existencia de bacterias colonizantes pero no la entrada de nuevas bacterias. No se recomienda el uso de apósitos semioclusivos en heridas infectadas.
Proteger la herida de la contaminación.
Proteger la herida de los traumatismos.
No adherirse a la herida.

¿En qué criterios hay que basarse para seleccionar un tipo u otro de apósito?
La selección del apósito dependerá de: El tipo de herida (tabla 1):
- Superficial/espesor parcial/espesor total.
-Necrótica/en granulación/epitelización.
-Seca/exudante/sangrante.
-Infectada.
- Con mal olor y aspecto.

Tabla 1. Selección de apósitos según el tipo de herida.

Las propiedades del apósito (tabla 2):
- Permeabilidad.
- Control bacteriano, del exudado y hemostasia.- Absorción del olor.
- Facilidad de uso.
- Aspectos propios del paciente (incontinencia, requerimientos higiénicos…).

Manejo de heridas y principios de cirugía plástica en pequeños animales

Autores: Joaquín J. Sopena Juncosa (coordinador), Ana Amat Sanjuán, José María Carrillo Poveda, Mireia García Roselló, Rafael Mazo Torres, Mª Luz Ortiz Gómez, Mónica Rubio Zaragoza, Mercedes Sánchez de la Muela y Ana Whyte Orozco.
Editorial: Servet (Grupo Asís)
Número de páginas: 254
Formato: 22 x 28 cm
Encuadernado: tapa dura.

Este manual recoge la experiencia de sus autores en uno de los campos que presenta una mayor casuística clínica, las heridas cutáneas. A través de sus ocho capítulos y del apartado de casos clínicos, esta obra muestra a los veterinarios todo lo concerniente al manejo y tratamiento de las diversas heridas cutáneas que pueden mostrar sus pacientes en consulta, desde las curas y los apósitos, las técnicas anestésicas, los principios básicos de la cirugía cutánea, hasta la descripción de técnicas quirúrgicas con colgajos e injertos. La completa descripción de los diferentes tipos de heridas, de las terapias conservadoras y quirúrgicas, el planteamiento de protocolos de actuación claros y prácticos, las numerosas imágenes y dibujos y la descripción de diversos casos clínicos hacen de esta obra una guía para el profesional veterinario y un buen referente para los estudiantes.
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