Lunes, 16 de marzo de 2015

MARZO de 2015
Volumen XXXII
N° 323
ISSN 1852-317X

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agosto 2011

Nutrigenómica o la nutrición personalizada.

Fuente: Revista de Campo, Agromeat.
Avances como chips, inserción de nutrientes con agujas al huevo, o la nutrigenómica que busca integrar valor directamente al ADN del animal, sacando el jugo al potencial productivo en volúmenes y a la calidad del producto, son parte de las innovaciones más recientes que responden a la necesidad de ser capacees de abastecer de proteína animal a la creciente población mundial. Aunque en Chile los avances son escasos -y es que el tema es incipiente en todo el mundo-, los productores miran con atención algunos modelos que avanzan con fuerza en otras latitudes.
Más jugo para carnes rojas.
Alimentar al ganado no es sólo cuidar que los animales consuman los nutrientes básicos y las cantidades adecuadas. Por el proceso de rumen y digestión de los bovinos, hay que poner atención a los microbios que intervienen en el proceso; los nutrientes que se degradan, y los elementos que se aportan naturalmente.
Aunque el reemplazo de proteínas, como las contenidas en la harina de soya en la alimentación de rumiantes, se viene haciendo desde los años 80, en el último tiempo se han incluido productos con una lógica renovada en el proceso.
Uno de estos es Optigen, un nutriente que promete revolucionar la industria láctea en economías vecinas, como Brasil. En ensayos realizados en granjas en ese país y en rebaños de ganado de leche en Wisconsin, se reemplazó parcialmente la inclusión de harina de soya por este preparado rico en nitrógeno no proteínico.
Los resultados fueron directamente proporcionales al incremento en rendimientos y calidad de la leche.
“Entre los resultados, la sustitución parcial a 114 g/d aumentó el rendimiento de leche de 35,4 a 35,9 kg/d, y aumentó la cantidad de nitrógeno de urea en la leche, de 12,4 a 13,2 d/L. En términos de precio y como alimento de suplementación, el compuesto podría ser una herramienta adecuada para modular la ingesta de las vacas lecheras, sin agravar los aspectos negativos relacionados con el nitrógeno”, explica Marcos Neves Pereira, académico de la Universidad Federal de Lavras, de Minas Gerais, Brasil.
Otra de las innovaciones en esa línea, tiene que ver con un producto estadounidense llamado Demp, que es una fuente significativa de aminoácidos, que permitiría reducir la cantidad de proteínas de las raciones y obtener mejores resultados.
“En la práctica, en los reemplazos de la harina de soya por Demp, se ha aumentado la producción en 2 kg, así como el rendimiento de grasa y proteínas lácteas”, explica Amanda Gehman, experta en el tema de nutrición de la empresa Alltech, que elabora el producto.
También la inclusión de tecnologías en el campo ha hecho que se den grandes avances para determinar la composición nutricional a nivel de genes en los animales. Ello se hace con tecnologías desarrolladas en Estados Unidos, como el chip génico o microarray, que permite conocer cómo actúa cada nutriente a nivel subcelular del animal y, a partir de ahí, proveerle lo que necesita.
¿Qué nació primero, el huevo o la gallina?
Aunque la pregunta no tiene una respuesta definitiva, los científicos han avanzado pasando por arriba de la polémica y llegando al ADN mismo de la cuestión.
Científicos de Estados Unidos e Israel vienen investigando el tema de la nutrición directa al polluelo cuando aún está en el cascarón, práctica que ha reflejado importantes resultados en la calidad final del ave.
La primera comida del polluelo ocurre entre el día 18 y 25 después de la incubación. Pero, ese primer golpe de nutrientes puede verse limitado por eventuales restricciones en la nutrición de la gallina, el control de peso o la postura, elementos claves al hablar de producción aviar.
Peter Ferket y Zehava Uni, expertos de la Universidad de Carolina del Norte, y de la Universidad Hebrea de Jerusalén, respectivamente, han planteado la alimentación in ovo, es decir, la suplementación con nutrientes al líquido amniótico dentro del cascarón, como una forma certera de alimentar con componentes críticos en la dieta de embriones.
La inclusión de nutrientes como NaCl, sucralosa, maltosa y dextrina, arginina, proteína de clara de huevo, entre otros, ha permitido logros que marcan la diferencia a nivel productivo.
“La alimentación in ovo de pollos de engorde y pavos ha aumentado el peso de los polluelos recién nacidos en un 1% y 7%; ha fortalecido la capacidad digestiva; mejorado el estado energético y el desarrollo de tejidos críticos”, explican los expertos.
Eso es a nivel de huevos. Pero también a nivel de gallinas se vienen desarrollando interesantes innovaciones.
Uno de los temas críticos que encarece la producción de aves es la inserción de vitamina E a la dieta, ya que favorece el desarrollo de sistemas antioxidantes en la carne, lo que a su vez, permite un mejor crecimiento, inmunidad a enfermedades y mejor capacidad de reproducción.
El tema se complica por lo cara que es la inclusión de vitamina E en la dieta de las aves.
Pero existen alternativas en base a preparados, como el EconomasE.
Un estudio de la Universidad de Carolina del Norte evidenció que el producto ejercería un efecto ahorrador sobre la vitamina E, sin pérdida del peso corporal de las aves.
“Se ha demostrado a través de la investigación en nutrigenómica que el producto afecta la expresión génica de forma similar a la vitamina E”, explica Frank W. Edens, investigador del tema.
Súper producción de cerdos.
La nutrigenómica puede tener otros usos, como mejorar la fertilidad.
En una presentación en un seminario en Estados Unidos, el experto inglés W.H. Close, de la Consultora Close, se planteaba la interrogante, “¿cerdas con 40 lechones?, ¡es posible!”. Aunque la cifra es atractiva, la aspiración es bastante alta, incluso para los productores más entusiastas.
Para lograrlo, una cerda tendría que tener entre 16 y 20 lechones por camada, lo que no es fácil.
Pero, hay consejos en materia de nutrición para contribuir a ese propósito.
El experto inglés llama a reemplazar los minerales inorgánicos por minerales orgánicos, con productos como el Bioplexes o el Sel Plex (solamente por dar un ejemplo). Su inclusión, según el investigador británico, permitiría aumentar el tamaño de la camada de 0,5 a 1,0 lechones.
“El reemplazo de minerales inorgánicos por orgánicos, no solamente beneficia a la cerda a alcanzar su potencial genético para reproducción, sino que también beneficia a los lechones al mejorar su calidad de nacimiento y por tanto, éste tendría una mejor sobrevivencia”, puntualiza Close.
Y no sólo en animales es interesante mirar el fenómeno de la nutrición. También la forma como se alimentan los seres humanos, puede marcar una nueva fortaleza de la especie, basada en la nutrición.
“La nutrición personalizada ya no es un concepto futurista de la literatura de ciencia ficción. Las decisiones de lo que comes o bebes puede afectar el desarrollo del organismo. El genoma determina en gran medida cuáles son los alimentos que le agradan o desagradan. En un futuro cercano, los medios electrónicos como el iPhone o Facebook darán información básica sobre comidas, y los consumidores definirán qué comer según los beneficios nutricionales para su propio genoma”, remata Inge Russel, experta canadiense en la materia.
Se busca dar al animal lo que necesita incluso antes de nacer, para que manifieste todo su potencial y satisfacer así la mayor demanda por alimentos del mundo.
Otra alternativa: las algas.
Además de su uso como biodiésel en energías renovables, investigaciones más recientes han perfilado a las algas como un producto interesante para apuntalar la nutrición. Y es que, como crecen más rápido, 30 veces más que las plantas terrestres y se pueden cosechar en períodos cortos de 10 días, representan una alternativa interesante.
“Algas como la arthrospira, la chlorella o la haematococcus, tienen gran potencial para ganaderos y avicultores, quienes pueden aprovecharlas como fuente de proteínas renovables”, explica James Pierce, de la empresa Alltech, compañía que recientemente inauguró una planta para la producción de algas en Kentucky, Estados Unidos.
Suplementación trazaOtro tema clave, al hablar de nutrición animal, es el de la suplementación con minerales traza, que refieren a los complejos metálicos que se utilizan en la nutrición animal. Actualmente existe mucha discusión sobre el impacto en la alimentación que generan esos productos, o las técnicas como la espectrometría infrarroja, la resonancia magnética nuclear o la difractometría, para determinar el grado de quelación de los productos minerales.
“Si se toman cuidadosamente los factores importantes de la quelación mineral, uno puede empezar a diferenciar los productos en base a su estabilidad biológica y, por ende, biodisponibilidad biológica”, puntualiza Richard Murphy, experto irlandés.