Miércoles, 13 de mayo de 2015

MAYO de 2015
Volumen XXXII
N° 325
ISSN 1852-317X

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noviembre 2011

Pionefrosis en el gato y el perro.

Michael Schaer, DVM, Diplomado de ACVIM y ACVECC

La pionefrosis en los seres humanos se refiere a la orina infectada en un sistema colector obstruido. Puede comenzar como pielonefritis y luego convertirse en pionefrosis cuando ocurre una obstrucción en la vía de salida e hidronefrosis (Figura 1). La infección puede ser consecuencia de una infección ascendente del tracto urinario inferior o de la diseminación hematógena desde un sitio primario distante.

Las consecuencias del retraso en el diagnóstico incluyen urosepsis, formación de abscesos renales y daño renal irreversible, que podría requerir nefrectomía. El tratamiento de la pionefrosis con medicamentos antimicrobianos sin corregir la obstrucción puede ser incluso potencialmente devastador para el paciente.

Pionefrosis en el gato y el perro.
Signos clínicos.

Los signos clínicos observados en los casos que he examinado han variado de acuerdo a la etapa de gravedad. Al principio, el paciente puede tener bacteriuria sin signos clínicos. Sin embargo, a medida que la condición progresa hasta causar una gran acumulación de pus, bacterias y restos necróticos dentro de la pelvis renal, el paciente mostrará signos de urosepsis con fiebre, depresión, disminución del apetito y finalmente postración. Durante la palpación renal, se detecta la presencia de malestar abdominal variable con renomegalia.
Fuente: www.vetpraxis.net