Premio Bunge y Born en Veterinaria. Argentina.
La veterinaria ha ido adquiriendo desde hace años una función de colaboración con la medicina humana en la preparación de sueros y vacunas. Hoy no se la puede concebir sin investigación ni docencia. Por ello es tan importante destacar la entrega de premios que en esta especialidad hace la Fundación Bunge y Born, y que este año se adjudicó al doctor Carlos Edmundo Lanusse en mérito a sus investigaciones en farmacología de drogas antiparasitarias en animales.
Esta distinción, que se ha venido otorgando ininterrumpidamente desde 1964, posee elevado prestigio dentro de las que se otorgan en el país y en América latina.
En el mismo acto de entrega, el doctor Hugo Ortega recibió el premio que concede la misma fundación como Estímulo a los Jóvenes Científicos. En este caso, los trabajos que merecieron la recompensa se refirieron a la productividad ganadera y, en especial, al conocimiento y tratamiento eventual de quistes ováricos.
Como lo señaló Jorge Born en el discurso de apertura, las dos distinciones vinculadas al área de las ciencias veterinarias poseen, también, el valor de un reconocimiento a los 250 años del nacimiento de la veterinaria como ciencia, que fue en sus comienzos “un arte” de curar a los animales de carga y después a los domésticos. Su desarrollo ulterior la llevó a investigar la salud animal en los sectores de la producción ganadera y su saneamiento, así como al control sanitario de los alimentos, su conservación y la legislación que habría de protegerlos. La Fundación rindió también homenaje a los 130 años de ejercicio de esa disciplina en el país.
Por consiguiente, el panorama de esta disciplina es amplio y se prevé su continua expansión para atender las demandas de una población mundial que aumenta de modo incesante y que, lógicamente, necesita cada vez mayor producción de alimentos, como lo destacó el ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva, Lino Barañao, también presente en el acto de la Fundación.
Es alentador, entonces, que se reconozca de esta manera a nuestros científicos, no solo por el legítimo orgullo que produce su trabajo, sino también por las favorables expectativas para el avance del conocimiento y la actividad productiva en el país, que nos son tan necesarios.
Fuente: diario La Nación.














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