Razas de perros amigables con los niños.
Según María José Ubilla, académica de la Escuela de Medicina Veterinaria de la U. Andrés Bello, algunas de las especies más adecuadas para la convivencia con niños son los Golden Retriever, los Labradores y los West Highlands Terrier.
La ocurrencia esporádica y cada vez más frecuente de casos en que perros de razas consideradas peligrosas atacan a personas, ha generado preocupación sobre los potenciales riesgos que implica la tenencia de un perro como mascota. Un tema que adquiere mayor relevancia cuando hay niños en el hogar.
La Dra. María José Ubilla, académica de la Escuela de Medicina Veterinaria de la U. Andrés Bello, explica que no existe una raza ideal de perros para hogares con niños. “No existe una raza ideal para convivencia con niños; una convivencia armoniosa con perros y personas se basa en una correcta socialización y educación de las mascotas, así como de sus propietarios en lo que respecta al bienestar animal”, agrega la experta en Etología clínica y Bienestar animal.
Sin embargo, existen algunas razas que por sus características anatómicas y de carácter son más recomendadas para que convivir con familias “por ser juguetonas y equilibradas”, detalla la Dra.Ubilla. A su juicio, una alternativa, son los Golden Retrievers y los Labradores Retreviers, estos últimos conocidos popularmente solo como “labradores”. Ambas razas alcanzan en su edad adulta una estatura en torno a los 60 cm y un peso cercano a los 25 o 30 kilos. Se caracterizan por ser tranquilos, disciplinados, disfrutar de la compañía humana y no ser agresivos.
Este carácter ha hecho que estas razas sean preferidas como perros de terapia y asistencia, especialmente como lazarillos para personas ciegas, además de asistir a personas en sillas de ruedas.
El West Highlands Terrier es otra raza que interactúa bien con los niños. Se trata de un perro pequeño, cuyo peso oscila entre los cinco y los 11 kilos, y que se caracteriza por su pelaje largo y su apariencia tierna. “Se trata de una raza pequeña, que no requiere tanto espacio en comparación con una raza grande, pero sí tiempo para dedicarle”, explica la académica de la U. Andrés Bello.
Pero más allá de las razas, para que un perro pueda convivir armoniosamente con niños es importante que sus propietarios dediquen tiempo y cuidado a su crianza. A la hora de escoger un perro como mascota “los futuros propietarios deben asumir un compromiso real hacia un ser que posee necesidades y requiere de cariño, atención y cuidados físicos”. Advierte María José Ubilla.
Una de las primeras cosas a la que deben poner atención los amos es la “jerarquía” en su relación con la mascota, lo que tiene que ver con los límites sociales entre propietario y animal. Entre las acciones prácticas que permiten establecer esta jerarquía, Ubilla enumera las siguientes: al regresar a casa, los amos y sus hijos deben saludar primero a los adultos presentes y después al perro; nunca observar directamente a los perros cuando comen; establecer límites en el acceso de la mascota a ciertas habitaciones de la casa; y sancionar conductas no deseadas como gruñidos o ladridos ofensivos.
La característica social del perro también implica que no puede quedar solo durante periodos extensos de tiempo o vivir en el patio, apartado totalmente y sin contacto social con la familia. En esta línea, es importante que los dueños observen la conducta del perro durante los primeros 45 días de vida, para poder diagnosticar de forma temprana cualquier problema de conducta.
Por otro lado, para asegurar una convivencia armoniosa, es importante poner cuidado en la salud del perro. Según María José Ubilla, los amos deben promover la actividad física en las mascotas, “sacándolas regularmente de paseo, por periodos no menores a 30 minutos”.
Fuente: radiopolar.com














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