El perro de “oreja corta” (Atelocynus microtis) de Amazonia.
Hace quince años, los científicos no sabían casi nada sobre uno de los más misteriosos residentes de la Amazonía: El perro de orejas cortas (Atelocynus microtis). A pesar de que la especie fue descrita por primera vez en 1883 y de que es considerada la única representante del género Atelocynus los biólogos estuvieron más de un siglo casi sin conocer sobre este animal, que parecía casi un mito. Pero todo esto cambió cuando la veterinaria e investigadora Renata Leite Pitman se embarcó en un estudio de largo plazo de estos enigmáticos carnívoros, y además tuvo la fortuna de ser guiada por un perro de orejas cortas semisilvestre, llamado Oso.

“Mi primer pensamiento cuando escuché sobre este animal casi fantasmal fue que la gente lo debía haber confundido con alguna especie de apariencia similar, como un a tayra o un jaguarundi”, le dijo Leite a Mongabay.com. “Entonces busqué en la literatura sobre el perro de orejas cortas y encontré que estaba llena de contradicciones. Un libro decía que habitaba en una región, y el otro decía que no. Uno deciá que la especie era diurna, y el otro decía que era nocturna. Esta confusión en la información me llenó de curiosidad”.
De hecho, se trata de un animal de talla apreciable, ni más ni menos un carnívoro, del que no se escuchaba por fuera de la Amazonía y que era poco conocido por los lugareños en ella.
En 2010 empezó a entender algunos de los comportamientos básicos de este enigmático cánido. Por una parte, descubrió que aunque el perro de orejas cortas prefiere la carne cuando la puede conseguir, es realmente un gran frugívoro. La especie juega un papel vital en el ecosistema de la Amazonía al dispersar las semillas de muchas plantas importantes. Además encontró que depende en gran parte de otro animal críptico, el armadillo gigante, por sus madrigueras, que son ocupadas por él una vez que el armadillo ha hecho el trabajo duro de excavarlas.
Finalmente, aunque es un depredador capaz de capturar pequeños mamíferos y grandes aves, el perro de orejas cortas es también frecuentemente una presa: por boas constrictor y por jaguares, además de cazadores humanos.
“En diciembre de 2006, un leñador encontró un cachorro de perro de orejas cortas en los bosques cerca de Puerto Maldonado, y lo llevó consigo y fue comprado por un lugareño por 50 soles, que lo llevó a su finca cerca de la frontera con Brasil, donde los crió con perros domésticos
Llevando a Oso en caminatas estructuradas, Leite Pitman y su equipo pudieron monitorear qué alimentos prefería, como se comportaba con otras especies, y más importante aún, como se relacionaba con otros perros de orejas cortas, incluyendo, hembras interesadas en el. Uno de los descubrimientos más importantes fue que los machos del perro de orejas cortas solo alcanzan su madurez sexual a los tres años de edad, cuando sus testículos descienden y empiezan a hacer sonidos extraños.
Oso empezó a hacer complejos llamados, parecidos a los de algunas especies de búhos. Estos sonidos se reprodujeron en un área donde habitaba una hembra, y la hembra llegó inmediatamente.
El perro de orejas cortas solo se encuentra en el bosque lluvioso del Amazonas, a diferencia de otros mamíferos amazónicos como jaguares, tapires, perros de monte, hormigueros y armadillos, que se pueden encontrar en una variedad de ecosistemas.
Fuente: Jeremy Hance, mongabay.com
Traducción de Darío Correa














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