Leucosis Bovina Enzoótica
Víctor Cotrino DMV
Director Científico Laboratorio Médico Veterinario LMV Ltda.
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Quien ingrese a un buscador en Internet con las palabras “Leucosis Bovina Enzoótica”, seguramente encontrará más de 30.000 resultados que conceptualmente coinciden en los siguientes puntos:
– La Leucosis Bovina Enzoótica (LBE) es una enfermedad infecciosa causada por un retrovirus, a esta familia viral también pertenecen el VIH y el Virus de la Anemia Infecciosa Equina, su trasmisión es principalmente pero no única, es horizontal por contacto con sangre infectada y se multiplica en las mismas células donde se originan los linfocitos razón por la cual afecta directamente la inmunidad del individuo.
– La transmisión vertical, es decir de madre a hijo, se presenta en menos del 15% de los casos y se produce por contacto de la sangre con el ternero en el momento del nacimiento o durante el amamantamiento.
-La trasmisión horizontal se sucede entre animales no consanguíneos por contacto de animales sanos con sangre infectada a través del uso de implementos contaminados con sangre de animales portadores del virus y representa más del 85% de los casos.
– En su orden de importancia los factores de riesgos para la transmisión horizontal se dan cuando se usan los siguientes elementos para varios animales: guantes de palpación, catéteres de inseminación y agujas hipodérmicas. Lo mismo que plaqueadoras, tatuadores, pinzas descalladoras y material quirúrgico no desinfectados. Por esto la importancia de usar material estéril desechable en las prácticas de rutina. Una trasfusión con sangre de un donante positivo tiene le máximo riesgo.
– El consumo de calostro y leche de vacas positivas, es un factor de riesgo en la transmisión vertical cuando los consume la cría de la vaca infectada y a su vez de transmisión horizontal cuando se administran a terneros no consanguíneos.
– Las explotaciones de ganado de leche están más expuestas a la transmisión horizontal, por tener mayor exposición a los factores de riesgo antes mencionados.
– Menos del 10% de los animales infectados presentan lesiones caracterizadas con la formación de tumores, tipo linfosarcoma, en ganglios linfáticos y/o en diferentes órganos, dando síntomas muy variados según su localización.
– Entre el 30 y el 40% de los animales infectados presentan cambios hematológicos caracterizados por un alto recuento de linfocitos (Linfocitosis persistente) que se considera un estado pre-leucémico.
– El número de animales que presenta cuadro clínico es directamente proporcional a la edad promedio del hato y al porcentaje de seropositividad. Por esto el sistema de producción norteamericano caracterizado por hato con una edad promedio inferior a cinco años no le dio inicialmente importancia económica a la LBE, mientras en Europa donde se mantiene animales por mucho más tiempo, desde hace más de sesenta años vienen empeñados en erradicar esta enfermedad. Alemania y Dinamarca lograron este objetivo y los demás países de la comunidad europea tienen un alto compromiso con sus programas de control y erradicación.
-Como el virus de LBE se multiplica en las mismas células responsables de la respuesta inmune, los animales infectados sufren inmunosupresión. Esta es una característica de los retrovirus como sucede con el VIH – SIDA. En la práctica esto se manifiesta con animales que no curan a una mastitis o a una cojera corriente o van perdiendo condición corporal y de producción que obliga a su eliminación después de invertir importantes sumas en medicamentos sin obtener una respuesta favorable.
– No se ha demostrado, pero tampoco descartado, la patogenicidad del virus LBE para el humano; sin embargo en la Unión Europea la carne de animales positivos solo se usa como materia prima para la fabricación de subproductos para consumo animal.
– La única posibilidad de la transmisión por semen congelado o embriones, es que el material este contaminado con sangre del donador infectado. En la transferencia de embriones el riesgo aumenta por el proceso mismo de su obtención.
-Son muchas las investigaciones realizadas para la obtención de una vacuna, pero no se han conseguido resultados positivos hasta ahora.
Las diferencias en las investigaciones publicadas están relacionadas con la prevalencia de la enfermedad en cada país, región o explotación, que a su vez determinan el tipo de medida a aplicar para el control y/o la erradicación de la enfermedad.
Infortunadamente, las investigaciones en el país muestran prevalencias superiores al 40% en el ganado de leche y entre el 10 y el 30% en el ganado de carne; situación totalmente explicable, porque desde cuando se describió la enfermedad en los años 70´s, no se ha tomado ninguna medida oficial para su control y son contadas las fincas que han implementado programas integrales para evitar la difusión de la enfermedad.
Lo anterior contrasta con los países europeos, que desde hace más de setenta años han estado empeñados en el control y erradicación de la enfermedad y hoy algunos de ellos lograron la erradicación.
Bases para implementar un programa de control a nivel de finca:
Con la prevalencia de la enfermedad en nuestro medio, las medidas estarán encaminadas a controlar la difusión de la enfermedad y a futuro, gracias a la baja prevalencia obtenida en esta primera fase, se entraría en la erradicación con la eliminación de todo animal serológicamente positivo.
Con este enfoque las medidas estarán orientadas a minimizar los factores de riesgo para la transmisión horizontal y vertical de la enfermedad con los siguientes pasos:
– Identificación de animales infectados con pruebas serológicas de ELISA o Inmunodifusión en AGAR de toda la población mayor de 6 meses.
– El estudio hematológico de los animales serológicamente positivos para determinar la condición de linfocitosis persistente, con el fin de eliminarlos. Con esta medida se acorta significativamente el tiempo del programa, porque se eliminan los animales que tienen mayor riesgo de sufrir la enfermedad clínica y de transmitir la enfermedad, porque muy pequeñas cantidades de su sangre contienen el número de linfocitos infectados suficiente para una dosis mínima infectante. El estudio hematológico fue la base de los programas de control en Europa, que mostró sus beneficios cuando se hicieron los estudios de seroprevalencia con las técnicas ya mencionadas.
La seropositividad de un animal se debe tener en cuenta como criterio de su eliminación cuando éste presenta enfermedades de otros orígenes que frecuentemente no responden a la terapia habitual.
La leche para crianza de los terneros debe ser de nodrizas negativas o en su defecto utilizar lactoreemplazadores.
Para evitar la transmisión horizontal son de obligatorio cumplimiento las siguientes prácticas:
– Uso de un guante de palpación por vaca. No respetar esta norma se considera como el factor de riesgo más alto en la transmisión de LBE.
– Uso de una aguja estéril por animal. Son incalculables los casos de transmisión que se han dado por el uso de una aguja en varios animales en las campañas de vacunación y programas de vermifugación. El desconocer este factor de riesgo puede explicar el aumento de seropositividad en ganadería de carne en niveles más altos de los que normalmente reporta la literatura del país.
– Los instrumentos cortopunzantes que se utilicen en tatuado, descascado o placado se deben limpiar y desinfectar con una solución de hipoclorito de sodio al 3% entre animal y animal.
– Aunque el riesgo de transmisión por parásitos hematófagos es bajo, por la reducida sangre que pueden transportar, su control minimiza los riesgos.
Inicialmente se pensó que la trasmisión vertical por el consumo de calostro era el factor de mayor riesgo, pero hoy las investigaciones coinciden en afirmar que menos del 5% de los terneros hijos de vacas positivas se contaminan por esta vía.
Para su control se ha recomendado la creación de bancos de calostro de vacas negativas a LBE. Al implementar esta práctica se debe tener en cuenta que el ternero que no reciba la cantidad y calidad de calostro adecuadas en las primeras 8 horas de vida, es ternero que generalmente no se cría, porque no adquiere los anticuerpos para defenderse de las enfermedades del recién nacido que normalmente existen en un hato.
La creación de un banco de calostro requiere de:
– Congelador de almacenamiento que garantice una temperatura inferior a menos -20°C.
– La vaca donadora debe tener un examen negativo a LBE de no más de tres meses de vigencia y preferiblemente que vaya para tercero o más partos.
– Se deben congelar los calostros de los dos primeros ordeños hechos con especiales cuidados de limpieza.
– Concluido el ordeño, el calostro debe ser congelado en cantidades conocidas, en bolsas plásticas con cierre cremallera, identificado con el número del animal donante y la fecha de recolección. Normalmente la duración puede ser de un año.
– Al momento de usarlo se debe descongelar en baño de agua entre 38 y 42°C. El sobrecalentamiento destruye los anticuerpos y suministrar calostro frío puede producir cólico en el ternero. Una dosis sugerida es suministrar el equivalente en litros al 10% del peso vivo del ternero las primeras 12 horas.
– Una alternativa que resulta de más fácil aplicación es suministrar calostro pasteurizado a 60°C por 30 minutos. Para esto se requiere de un baño de agua con termostato que garantice la estabilidad de la temperatura. En la práctica, se obtiene la cantidad de calostro que se le va a suministrar al ternero con máximas condiciones de limpieza, se lleva al baño de agua y cuando alcance los 60°C se cuenta el tiempo estipulado. Una vez concluya se permite su enfriamiento a 38-42°C para suministrarlo en la dosis mínima recomendada anteriormente.
Se ha demostrado que el riesgo de transmisión disminuye cuando el ternero consume calostro una sola vez en las primeras 8 horas de vida, comparativamente cuando lo hace varias veces. Al elegir esta alternativa se debe permitir que el ternero mame o suministrarle calostro recién ordeñado en la dosis recomendada anteriormente. Con esta práctica el ternero puede adquirir la cantidad de anticuerpos que requiere para su supervivencia.
En todos los casos la crianza se debe continuar con leche de vacas negativas o lactoreemplazadores.
Otras medidas:
Todo animal que ingrese a una finca debe ser seronegativo a LBE. Hoy no se sabe cuantas receptoras que gestan “un campeón” por transferencia puede ser un factor de difusión de la enfermedad entre fincas o al menos tener “un campeón infectado”.
Bibliografía recomendada:
- CHAMIZO, Elpidio. Leucosis Bovina Enzoótica. Revisión Revista Electronica de Veterinaria RED/VET. 2005. www.veterinaria.org/revsita/red/vet














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