Jueves, 22 de agosto de 2019

AGOSTO de 2019
Volumen XXXVI 
N° 376
ISSN 1852-317X

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marzo 2009

Prohiben el sacrificio de Perros y Gatos

Enojo del Colegio de Veterinarios de la Provincia de Buenos Aires por la sanción de la Ley 13.879, que prohíbe el sacrificio de perros y gatos.

Desde el Colegio de Veterinarios se envió una carta tanto al gobernador de la provincia como al ministro de Salud, a fin de poder concretar una audiencia donde debatir la implementación de la misma. A continuación, los argumentos.

Sorpresa fue lo que causó en el ambiente veterinario la puesta en vigencia, el 6 de noviembre de 2008, del Decreto 2.415 que promulga la Ley 13.879, que en pocos artículos intenta establecer soluciones para alcanzar el equilibrio de la población de perros y gatos y su control. En tal sentido, desde el Colegio de Médicos Veterinarios de la provincia de Buenos Aires, se envió una carta al gobernador Daniel Scioli y al ministro de Salud provincial, Claudio Zin, en la cual se les expresa la «total disconformidad por la falta de fundamentos técnicos y científicos de la anteriormente citada normativa, y la liviandad con la que se trata un problema de tanta relevancia  para la salud pública». A continuación, se citan los principales conceptos de la carta firmada por los Dres. Mario Carpi y  Federico del Castillo, presidente y secretario del CMVPBA, respectivamente.

Fuente: Motivar de enero 2009 y revista del Colegio Veterinario de la provincia de Buenos Aires Nº 42.
La carta (fragmento)

En su primer artículo, la Ley 13.879 expresa: «Prohíbase en las dependencias oficiales de todo el ámbito de la provincia de Buenos Aires la práctica del sacrificio de perros y gatos, como así también todos los actos que impliquen malos tratos o crueldad, de acuerdo con lo establecido en la Ley Nacional Nº 14.346». Ello presupone que en todas las dependencias gubernamentales se practica el sacrificio de estos animales, lo cual es completamente absurdo, alejado de la realidad, además de contravenir y derogar expresas disposiciones de la Ley de Profilaxis contra la Rabia 8.056 y su Decreto Reglamentario 7.679/73, que autorizan el sacrificio de perros y gatos en aquellos casos que resulten  sospechosos de rabia.
Cabe preguntarnos, ante esta disposición, de qué armas dispondrían los sanitaristas ante la reaparición de esta enfermedad y otras noxas, transmisibles al hombre y de carácter mortal.
Hemos tenido recientemente, el 16 de noviembre, un caso de rabia en su variante cepa 1 en la vecina Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en un perro proveniente de Bolivia, país limítrofe que junto a nuestras hermanas provincias del NOA padecen esta enfermedad, y caso que se viene a agregar a los que ya han sido de público conocimiento durante el año 2008, contagiados por la  variante tipo 4, es decir la que transmiten los murciélagos, situaciones que fueron advertidas en muchas oportunidades por nuestro Colegio y hoy lamentablemente sucedieron.
Ello sin referirnos a que se habla de sacrificio y no de eutanasia, que es lo que deben practicar practicar los profesionales en casos de animales abandonados en la vía pública con enfermedades terminales, seriamente accidentados, de los que nadie se hace cargo y así podríamos seguir enunciando otros similares.
En cuanto al artículo 2°, cuando se habla de equilibrio, no se especifica el significado de dicha expresión, por cuanto técnicamente correspondería, cuando nos referimos a perros y gatos, hablar de control de poblaciones.
Tampoco, y en el supuesto de que a este último aspecto aluda la norma, no se determinan cuáles son las medidas que se han de implementar para lograrlo. Con el Ministerio a su cargo y el de Asuntos Agrarios consensuamos un  proyecto de Tenencia Responsable, tendiente al control de las poblaciones, que hasta incluye un capítulo para animales potencialmente peligrosos y que presentáramos en la Comisión de Salud.
Referente al artículo 3°, este establece la esterilización quirúrgica como único método para el control poblacional, método que apoyamos y está contemplado en otra normativa legal vigente (Decreto Ley 8.056/73 y su Decreto Reglamentario 7.649/73), pero no constituye el único método, existiendo trabajos científicos que demuestran que no es eficaz en todos los casos, si no es acompañado con otras medidas importantes a las que no se alude, tales como: adopción, educación, difusión, retiro de los perros y gatos de la vía pública, creación de refugios, identificación, régimen de  sanciones, etc., también incluidos en la normativa legal vigente antes citada.
El artículo 4° «Declárase obligatorio en la Provincia el tratamiento antiparasitario así como la aplicación de todos los métodos preventivos contra las zooantroponosis», se transforma por su simple enunciado en una expresión de deseo, dadas las condiciones en las que funcionan actualmente los sectores asistenciales a nivel municipal (Dispensarios Antirrábicos) y más teniendo en cuenta que según la OMS las dos terceras partes de las enfermedades infecciosas son originadas por ETAS y/o Zoonosis. Al respecto, este Colegio ha presentado oportunamente ante la Legislatura provincial un proyecto de Ley tendiente a fortalecer y ampliar estos servicios. Sin dejar de mencionar que tanto los tratamientos antiparasitarios, como los métodos preventivos contra las zooantropozoonosis, no proveen una  solución si el perro o el gato vuelven a la calle para seguir contrayendo y transmitiendo enfermedades.
Creemos que el control de las poblaciones y el destino a dar a los perros abandonados, debe surgir de un tratamiento más profundo, en el que participen sectores que aporten opiniones con fundamentos científicos y serios, que son los que deben primar en estas cuestiones que, por otra parte, la mayoría de ellas están escritas por organismos internacionales específicos, cuyas normas técnicas pueden constituir una guía para la regulación de los problemas que trata de solucionar la Ley 13.879, elaborada al margen de dichos criterios y con una deficiente técnica legislativa.