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septiembre 2009

Feedlot: una actividad, varias opiniones al respecto.

De ecologistas, productores, ingenieros agrónomos, médicos veterinarios… el feedlot ya está en boca de todos. Y es conveniente que así sea, porque la mayoría de los argentinos somos grandes consumidores de carne vacuna. Pero como sucede en general ante toda nueva actividad, se generan posturas encontradas. Esto es lo que reflejan las opiniones de los Ing. Agr. Oscar Ferrari y Norberto Speroni, autores del libro «Feedlot Actual», editado  por La Nación, y del Ing. Agr. Gabriel Arisnabarreta del grupo ecológico Ecos del Saladillo.

El feedlot, lote de alimentación o engorde a corral, se practica en varias provincias argentinas, entre ellas Entre Ríos, Buenos Aires, Santa Fe, Córdoba y San Luis. Se trata de un sistema de producción intensiva de carne donde cientos o miles de animales conviven en corrales e ingieren alimentos balanceados. Ante esto, cabe preguntarse qué ocurre con la interacción animal-ambiente que se genera.

Un sistema importado.
Según el Ing. Speroni, se trata de un modelo de actividad económica nacido en Kansas, en la década del 50 del siglo pasado, y que en Argentina se aplica desde hace aproximadamente quince años. En nuestro país se realiza, en su mayoría, en corrales a cielo abierto con piso de tierra, aunque los hay de cemento y entoscados, y contienen una gran concentración de animales. Uno de los más grandes del país tiene 60 mil cabezas, se trata de la firma Vicentin en Reconquista, Santa Fe, mientras que por ejemplo en San Luis hay instalaciones de hasta 25 mil cabezas.

Fuente: Visión Rural. Año XVI. Nº 76. 2009.


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