Martes, 21 de octubre de 2014

OCTUBRE de 2014
Volumen XXXI N°318
ISSN 1852-317X

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Febrero 2011

La recuperación de los bisontes en México.

Fuente: www.agroinformacion.com/noticias/

La recuperación de la población de bisonte americano, una especie prácticamente desaparecida en el territorio mexicano, se ha visto dificultada por la construcción del muro fronterizo entre México y Estados Unidos que se interpone en sus rutas migratorias.

El mamífero terrestre más grande del continente americano, cuyo nombre científico es “Bison bison“, habitó las planicies del norte de México por cientos de años, pero la industrialización y el empleo de su piel para elaborar cintas de transporte en máquinas lo extinguió en el territorio mexicano.

Por esta razón, varios especialistas negaban incluso que hubiera pertenecido a la fauna mexicana, explicó el científico Rurik List, del Instituto de Ecología (IE) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

List y un grupo de investigadores demostró que los norteños estados de Sonora, Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Durango y posiblemente Zacatecas, fueron parte del hábitat original del bisonte.

Las poblaciones de búfalo, como lo llaman en Estados Unidos, se distribuían desde Alaska hasta el norte de México, pero a consecuencia de enfermedades del ganado traído por los españoles, y la caza, manadas de millones desaparecieron en pocas décadas, detalló List, quien publicó sus hallazgos en un estudio en la revista Conservation Biology.

“En el siglo XIX la industria creció a pasos agigantados y la demanda de bandas para máquinas aumentó en Europa, y para ese fin, se utilizó su piel”, señaló el experto.

Entrada la segunda mitad del siglo XIX y a principios del XX habían desaparecido ya hasta las menciones del bisonte en libros y documentos de la época.

Por ello, el equipo de List echó mano de documentos de la colonia, y encontró reportes de la presencia del bisonte en el territorio mexicano, elaborados por funcionarios y personas que trabajaron en la delimitación de la frontera entre México y EE.UU.

Incluso, un escrito de los más antiguos refiere a “dos bisontes que halaban una carreta” en Zacatecas, y en publicaciones arqueológicas, se registró la presencia de huesos y pieles del mamífero, en sitios como Paquimé, en el estado de Chihuahua, destacó.

“Eso nos lleva a la conclusión de que el bisonte sí es un componente original de la fauna mexicana”, puntualizó List.

En México existen solamente dos manadas de bisontes americanos, que se mueven ambas libremente por las inmediaciones de la reserva de la biósfera de Janos, de 543.000 hectáreas, ubicada en el estado de Chihuahua, fronterizo con EE.UU.

La primera fue descubierta en 1988 por Gerardo Ceballos, también investigador del IE de la UNAM, quien seguía la pista de unas colonias de perritos de la pradera (Cynomys) en el municipio de Janos y localizó a esos roedores junto con una manada de bisontes, a la que no se había dado importancia.

El origen de esa manada podría estar en dos donaciones de animales en la década de 1920 y en los años cincuenta del gobierno de Arizona (EE.UU.) al de Chihuahua, “con lo que se formó una población que se ha movido por más de 80 años entre México y Estados Unidos, como desde hace milenios lo hicieron sus ancestros”.

En 2003, después de varios intentos, List efectuó una serie de vuelos por la zona y encontró a ese grupo de alrededor de 130 ejemplares, a los que les ha seguido la pista.

“Descubrimos que se mueven en dos ranchos de Estados Unidos y tres de México. En nuestro territorio son considerados especie en peligro, protegida por las leyes, pero en cuanto cruzan la frontera se consideran ganado”, precisó.

La segunda manada fue donada por el Parque Nacional de Wind Cave, en Dakota del Sur (EE.UU.) y consta actualmente de 21 ejemplares y una cría.

Sin embargo, una gran preocupación es que “hace menos de dos años el gobierno estadounidense decidió expandir la construcción del muro fronterizo. Una de las áreas donde colocaron la barrera es donde se mueven los bisontes, y con ello, sólo queda la mitad de la zona libre para que crucen los animales”, sostuvo List.

“Aún no sabemos cuál será el efecto, pero es probable que se reduzca el movimiento a México”, manifestó.
Por esta razón, los científicos mexicanos pretenden que las autoridades estadounidenses reconsideren la construcción del muro fronterizo, el cual busca impedir el ingreso de migrantes indocumentados a territorio estadounidense, en áreas biológicamente importantes para el movimiento de animales como el bisonte.