Jueves, 26 de marzo de 2015

MARZO de 2015
Volumen XXXII
N° 323
ISSN 1852-317X

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julio 2011

Artritis encefalitis caprina. Aparición en Uruguay.

Fuente: www.espectador.com
El Ministerio de Ganadería comunicó a la OIE (Organización Mundial de Epizootias) la aparición en Uruguay del virus “artritis encefalitis caprina” del que el país estaba libre.
El descubrimiento fue realizado por el veterinario Carlos Pintos, hasta hace poco director del Parque de Actividades Agropecuarias (Pagro), donde la Intendencia de Montevideo tiene criaderos de cabras. La información se mantuvo en estricto secreto mientras se tomaron las primeras medidas.
La artritis encefalitis caprina (CAE) es un retrovirus, emparentado con el VIH humano, felino, bovino y de los simios, la anemia infecciosa equina y el Maedi-visna de los ovinos.
No es una zoonosis pero hay sospechas de que se pueda transmitir a los ovinos, lo que podría complicar a un rubro que está en auge.
Los retrovirus tienen su genoma ubicado en el ARN, a diferencia de los otros que lo tienen en el ADN. Al infectar las células deben traducir su ARN e insertarlo en el ADN de la célula.
Los retrovirus se dividen en tres grupos: los oncovirus, que producen cáncer, como leucemia felina o leucosis bovina; los lentivirus, como el VIH o la anemia infecciosa equina; y los espumavirus, que son los virus de los simios. La artritis encefalitis es un lentivirus.
En 2007, una publicación de la Iowa State University informó sobre estudios filogenéticos de los lentivirus de los pequeños rumiantes (SRLV).
Allí se habló de seis variantes de estos virus.
Lo realmente importante y preocupante es que subtipos del virus (A3, A4, A6, B1 y B2) son comunes a caprinos y ovinos. La artritis encefalitis caprina infecta a las cabras y, en menor medida, a las ovejas. La frecuencia de la transmisión entre especies se desconoce.
Actualmente existe un número importante de cabras positivas que no presentarán nunca síntomas de la enfermedad pero que la transmiten, lo que complica las medidas de lucha.
El virus ataca cuatro tejidos en las cabras: el articular, el glandular mamario, el pulmonar y el nervioso. Con este virus tendremos entonces artritis crónica (deformante y progresiva), mastitis (“pezón de madera”), neumonía y fenómenos nerviosos.
Las formas nerviosas se ven en general en las cabras muy jóvenes, entre los dos y cuatro meses, y conllevan dificultades para mantenerse en pie, llegando incluso hasta la muerte.
La prevalencia de la enfermedad es realmente importante a nivel mundial, siendo importante en las explotaciones caprinas lecheras, intensivas.
Estados Unidos, Canadá, Francia, Suiza, Argentina, Brasil y Nueva Zelanda, entre otros países, tienen la enfermedad. Uruguay estaba exento hasta ahora.
El virus esta unido a las células blancas de la sangre (protovirus) y por tanto las secreciones que tengan estos elementos serán las más infecciosas.