Cojera de codo en un perro joven. Presentación inusual.
Presentación de caso orientado: Este caso será presentado por el Dr. C. Macias durante el Congreso AVEPA-SEVEC 2013*.
Anamnesis.
Un Gran Danés de 9 meses de edad llegó a la consulta por llevar tres semanas de cojera de la extremidad anterior derecha. La cojera apareció de forma progresiva sin antecedentes de traumatismo, y presentó distintos grados de intensidad pero empeoraba con el ejercicio y en ocasiones impedía que el perro apoyara la extremidad. Con un ciclo de AINE de cinco días la cojera mejoró, pero no se había resuelto del todo.
A la exploración física se detectó una intensa cojera de la extremidad anterior izquierda (7/10), y a la palpación se notó una atrofia muscular moderada en el antebrazo. La manipulación del codo, así como la presión directa en la parte proximal del cúbito causaron dolor.
Antes de seguir leyendo, por favor realice una lista de los diagnósticos diferenciales y elabore un plan de trabajo para llegar al diagnóstico.
Se realizaron radiografías ortogonales de la zona del codo con el perro sedado (en la Fig. 1 se muestra la vista mediolateral). También se observó que la apófisis ancónea estaba moderadamente desplazada y remodelada, así como una zona de alta radiodensidad en el interior de la cavidad medular del cúbito.
Diagnóstico.
Panosteítis combinada con una no unión de la apófisis ancónea.
Tratamiento y seguimiento.
Se aconsejó administrar antiinflamatorios no esteroideos y moderar el ejercicio durante cuatro semanas. La cojera se resolvió, aunque dos meses después apareció otro episodio de cojera, esta vez en la extremidad posterior derecha. Con otro ciclo de tratamiento se resolvieron los signos clínicos y desapareció la cojera. Se perdió el seguimiento de este caso.
Discusión.
La panosteítis es una causa frecuente de cojera transitoria del perro en crecimiento, sobre todo en las razas más grades, que a menudo pasa desapercibida. La etiología se desconoce, y es una enfermedad autolimitante. La necrosis de la médula ósea conduce a alteraciones en el interior del hueso que dan lugar a una alta radiodensidad observable en las radiografías. Las alteraciones radiográficas tardan dos a tres semanas en aparecer, y la cojera puede ser de intensidad variable y afectar a otros huesos largos (Fig. 2). No es raro observar un patrón de cojera alternante.
En este caso, la presencia de una no unión de la apófisis ancónea (UAP – ununited anconeal process) concomitante complicó más el diagnóstico. La UAP se diagnostica en perros de más de cinco meses de edad como causa de cojera pero también puede constituir un hallazgo casual y aparecer solo como cojera en los perros de edad avanzada si la artrosis secundaria se vuelve clínicamente importante. La ausencia de cojera previa en este perro y la rápida respuesta al tratamiento con AINE condujeron a la conclusión de que en este caso probablemente se tratara de un hallazgo casual. Se informó al propietario de la necesidad de volver a evaluar la respuesta clínica y de la posibilidad de que apareciera otra cojera relacionada con la UAP. Las opciones terapéuticas podrían ser la reparación primaria, la extracción del fragmento o una artroplastia total de codo tardía.
*Congreso AVEPA-SEVEC, Barcelona.
17 a 19 Octubre 3013.
Más Información:
AVEPA-SEVC
[email protected]
www.sevc.info
















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