Jueves, 19 de marzo de 2015

MARZO de 2015
Volumen XXXII
N° 323
ISSN 1852-317X

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junio 2013

Intubación Esofágica Percutánea.

Vet. Arg. - Vol. XXX - Nº 302 - Junio 2013.
1Pérez Fernández, L.; 2Blesa Bejarano, F. y 3Jimenez Martin, J.M.

1DVM, DipESVPS, GPCertSAS (Small Animal Surgery). C.V. Tartessos. S.A.T.C.O.V. Servicio Ambulatorio de Traumatologia Cirugia y Ortopedia Veterinarias. c/ Virgen del Loreto, 11. 41950 Castilleja de la Cuesta, Sevilla. Tlf:+34 954 162 152. [email protected]
2 C.V. Tartessos. c/ Virgen del Loreto, 11. 41950 Castilleja de la Cuesta, Sevilla. Tlf:+34 954 162 152. [email protected]
3 DVM, C.V. Real 90. c/ Real, 90 (patio) Ceuta. [email protected]t

En multitud de ocasiones es necesaria la alimentación forzada en animales. Casos como cirugías orales, fisuras palatinas, postcirugías, cuadros de anorexia aguda, enfermedades digestivas, parvovirosis, etc., conllevan una dificultad del animal para alimentarse que tiene como consecuencia una metabolismo anaeróbico, con acidosis metabólica y retraso en la recuperación, siendo necesario mantener el equilibrio calórico y evitar la desnutrición.
Si bien es conocido por todos la posibilidad de un sondaje nasoesofágico, es importante tener un diámetro de sonda adecuado para una alimentación correcta en cantidad y volumen, además de lograr un mayor confort en el animal, condiciones que en la mayoría de los casos no es viable con la sonda nasal.
En gatos y perros pequeños se utilizan sondas de 18 ó 20 Fr y en perros de más de 15 kg de 24 Fr. (Fr: Unidades Francesas que equivale 3 a 0,33 mm cada una). Con éste diámetro permite el paso de la alimentación en forma de papilla, pudiendo además el animal deglutir sin problemas. Con estos diámetros, el sondaje nasal se hace imposible en la mayor parte de los animales menores de 20 kg.
La aplicación de sondas esofágicas es una técnica simple, que nos permite utilizar mayores diámetros, y realizar la alimentación de manera mas rápida y comoda, incluso evitando la colocación de collares isabelinos que estresan al animal e incrementan el riesgo de complicaciones.

Metodología.
Para la aplicación de la sonda, es necesario, como mínimo, una sedación profunda, por lo que es condición indispensable tomar las medidas adecuadas desde el punto de vista anestésico, dado que son animales deteriorados por enfermedades, o traumatizados por cirugía oral. Suelen ser catalogados como riesgo anestésico ASA II-III y IV en ciertos casos.
Una vez realizada la sedación/anestesia del paciente,y previa preparación y rasurado de la zona, localizamos la orofaringe mediante la introducción de una pinza mosquito de la suficiente longitud en función del tamaño del animal en la zona izquierda el animal.
Realizaremos un corte con bisturí en la zona en la que protruye la punta del mosquito, localizado por palpación, hasta exteriorizar la punta.
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Ésta, la utilizaremos como guía para exteriorizar por vía oral la punta de la sonda esofágica del diámetro seleccionado.

Una vez exteriorizada la punta de la sonda, reintroducimos mediante un bucle, en la cavidad oral para la cateterización esofágica.

Una vez introducida la sonda de esta manera, fijaremos el extremo a la zona de entrada mediante un punto en pie de romano, y aislamos mediante un vendaje en la zona del cuello.
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Por último, tan sólo resta controlar que el posicionamiento de la sonda, esté correctamente en el esófago y no intragástrica, dado que podría producir esofagitis por reflujo. En el caso que la radiología nos indicase que la sonda está colocada de manera intragástrica, tan sólo debemos retirar la longitud suficiente para que el extremo de la misma se coloque en esófago y no en estómago.


Bibliografía.
1. Alcaraz CG.Colocación de sondas percutáneas para la alimentación. Presentado en The North American Veterinary Conference, Enero 2003. Orlando.
2. Case L.P., Carey D.p.,Hirakawa D.A., 1997. Nutrición canina y felina, manual para profesionales. HarcourtBrace, Madrid . España.
3. Lewis L.D., Morris M.L., Hand M.S.,1994. Small animal Clinical nutrition. Mark Morris Institute. Topeka , Kansas.
4. Sheffy B.E. 1978.Nutrition and nutritional disorders.Veterinary Clinics of North America. Small Animal Practice, 8: 7-29.