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junio 2018

Anemia infecciosa equina: el retrovirus de los caballos.

La Anemia infecciosa equina es una enfermedad viral, crónica, propia de los équidos, transmitida por insectos hematófagos que produce casos clínicos agudos o crónicos recurrentes.

Etiología
El agente causal de la enfermedad es un virus perteneciente a la familia Retroviridae, género Lentivirus.

Es un virus esférico con genoma ADN envuelto de 80 a 130 nm de diámetro, con una cubierta doble de naturaleza lipoproteica y componentes glicoproteicos. El virion es altamente resistente a la temperatura ambiental y a la desecación pero sensible a cambios de pH y a los desinfectantes.

Transmisión y epidemiología
Se transmite de manera mecánica por la picadura de artrópodos hematófagos y de manera iatrogénica inyecciones con agujas contentivas de sangre de un animal infectado.
Entre los vectores se citan: Stomoxys calcitrans o mosca de los establos, las moscas de la familia Tabanidae, Tabanus spp. y Hybomitra spp. Y mosquitos del género Anopheles, siendo los únicos reservorios los équidos infectados.
También se ha señalado la factibilidad de transmisión mediante contagio horizontal por vía venérea o vertical por vía transplacentaria.

Es una enfermedad enzoótica, sin embargo se presentan brotes epizoóticos y la morbilidad suele llegar al 75-100% en los animales expuestos, con una tasa de mortalidad muy variable, siempre elevada a largo plazo.

Signos clínicos
El período de incubación es de 7 a 21 días. La forma aguda se común en Caballos primoinfectados con el virus. Se presenta fiebre, debilidad, anorexia, sudoración, taquicardia con pulso débil, taquipnea, descarga nasal serosa, heces hemorrágicas y petequias en las mucosas.

Al examen hematológico se evidencia anemia anisocitosis; la ictericia es frecuente.

La forma subaguda, se caracteriza por recidivas intensas y de corta duración, donde puede ocurrir la muerte del animal. Esta forma se presenta durante los primeros meses de la infección.

En la forma crónica de la enfermedad hay periodos de fiebre leve pero persistente, con anemia e hipergammaglobulinemia persistentes; los animales muestran debilidad muscular, caquexia sin anorexia, arritmias y edemas en las zonas de declive.

Diagnóstico
El diagnóstico clínico se basa en los síntomas y la presencia de la enfermedad y sus vectores en la zona; debe hacerse diagnóstico diferencial de otras patologías anemizantes. La confirmación se realiza mediante el test de Coggins o inmunosoensayo en agar gel.

Prevención y control
Hasta la fecha no existe vacuna ni tratamiento eficaz contra este virus y la administración de tratamiento paliativo aunque mejora los signos clínicos y aumenta el intervalo de las recidivas no evita que ocurran y el animal permanece como un portador del virus.

El control se basa en adecuadas medidas higiénico sanitarias que eviten la presencia de los vectores, diagnóstico e identificación de los portadores y su sacrificio inmediato, ya que todo animal positivo representa un riesgo para la población equina en general.

Fuente: blastingnews