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septiembre 2020

Louis Pasteur: “Padre de la Microbiología”.

CR (R) Vet Roberto Rufino Caro 

 En el presente trabajo se describen los hechos más importantes en la vida  de Louis Pasteur, cuyas contribuciones científicas condujeron al mejor  conocimiento de las enfermedades infecciosas del hombre y de los  animales. A tal fin se seguirá el siguiente orden: 

1) INTRODUCCION 

2) BIOGRAFIA DE LOUIS PASTEUR 

3) CONTRIBUCIONES CIENTIFICAS 

  1. a) Isomería Óptica 
  2. b) Fermentación 
  3. c) Pasteurización 
  4. d) Rechazo de la teoría de Generación Espontánea 
  5. e) Teoría Microbiana de las Enfermedades Contagiosas  f) Estudio de Enfermedades y Desarrollo de Vacunas. 

4) INSTITUTO PASTEUR. 

5) CONSIDERACIONES FINALES.

INTRODUCCION 

 Hoy en día sabemos de la existencia de los microorganismos. Estos han  acompañado al hombre y a los animales desde el principio y podemos  asegurar que están por todas partes, tanto en aquello que nos rodea como en  nuestro propio cuerpo, conformando la denominada “microbiota”. 

 Sin embargo descubrir la presencia de seres microscópicos y afirmar, que  pese a no ser vistos a simple vista, intervienen en todos los procesos  biológicos imaginables, causó toda una revolución en otro tiempo.  Antes del nacimiento de la microbiología, no entendíamos ni porqué los  alimentos se deterioraban y se echaban a perder, ni porqué podíamos  fermentar productos y obtener otros nuevos, ni porqué podíamos  enfermarnos, como tampoco hallábamos explicación por la descomposición  de los cadáveres de seres humanos, animales y plantas. 

 Desde los tiempos de Hipócrates (siglo V a.C.), se creía que las causas de  las enfermedades, eran desequilibrios en los humores internos del cuerpo  humano (y animal). Hubo que esperar hasta el siglo XIX (d. C.), para que  de la mano de geniales investigadores como Louis Pasteur (Roberto Koch y  otros muchos), quedase firmemente establecida la teoría del origen  microbiano de las enfermedades infecciosas, según la cual, éstas son  provocadas por gérmenes patógenos que se encuentran en el medio  ambiente y penetran en el organismo sano. 

 La afirmación de las causas concretas y seguras de una gran cantidad de  afecciones, dio inicio a la actual “medicina científica”, al demostrar que la  enfermedad infecciosa es el efecto visible (signos, síntomas y lesiones) del  accionar de una especie de microorganismo, y que puede buscarse e  identificarse, y en consecuencia instaurar un tratamiento específico. 

 Sin embargo, la teoría microbiana de la enfermedad fue muy  controvertida en sus comienzos, pues para esa época era difícil comprender  como seres microscópicos, podían enfermar y hasta matar a otros seres  infinitamente más grandes. Las investigaciones de Pasteur terminaron  abalando dicha hipótesis, y fueron el inicio de innovaciones importantes  como la higiene, la esterilización, el descubrimiento de los antibióticos y el  desarrollo de vacunas, para lograr la cura y prevención de la propagación  de las enfermedades infecciosas. 

 Por todas las contribuciones de Louis Pasteur se lo considera el “pionero  de la microbiología moderna”. Algunos lo llaman (muy acertadamente) el  “Padre de la Microbiología). 

BIOGRAFIA 

 Louis Pasteur nació el día 27 de diciembre del año 1.822 en Dole,  (Borgoña) una pequeña localidad ubicada al este de Francia. Fueron sus 

padres Jean-Joseph Pasteur y Jeanne-Etiennette Roqui. Su infancia  transcurrió en una ciudad llamada Arbois. 

 De niño, Pasteur no fue un estudiante prometedor en ciencias naturales,  pero si demostraba particular entusiasmo por la pintura. Hizo una serie de  retratos de su familia, que revelan un buen ojo para la precisión y los  detalles. Sus profesores alentaron ese lado artístico y su primera ambición  era la de ser profesor de arte. De hecho, algunos de sus dibujos se  conservan en el museo del instituto que años más tarde fundaría. Pero su  padre consideraba que pintar era una indulgencia, lo que importaba era un  sólido trabajo escolar, así que Pasteur estudiaba con tesón. 

 Cursó sus estudios secundarios en el Liceo de Besancon, donde consiguió  el título de bachiller en letras en el año 1.840, y el de ciencias (con  calificación mediocre en química) en el año 1.842. Después de esto fue  admitido en la Escuela Normal Superior de París, aunque no duró mucho  tiempo, ya que regresó a su ciudad natal. Pero al año siguiente retornó a  París y estudió química hasta doctorarse en Física y Química en el año  1.847. 

 Trabajó como profesor de física en Dijon Lycée, pero en el año 1.848 se  convirtió en profesor de química en la Universidad de Estrasburgo. Aquí  conoció a Marie Laurent, hija del Rector de la Universidad. Se casó con  ella en el año 1.849 y tuvo cinco hijos, sin embargo tres de ellos murieron  jóvenes a causa de la Fiebre Tifoidea y sobrevivieron dos de ellos, Jean 

Baptiste y Marie-Luise. Este suceso determinó la vida profesional posterior  de Louis Pasteur. 

 En el año 1.854 fue nombrado Decano de la facultad de Ciencias de la  Universidad de Lille. En 1.857 desempeñó el cargo de Director de Estudios  Científicos de la Escuela Normal de París, cuyo Laboratorio dirigió a partir  del año 1.867. Desde su creación, en el año 1.888 y hasta su muerte, fue  Director del Instituto que lleva su nombre. 

 Louis Pasteur falleció en la ciudad de Marnes-la-Coquette, Francia, el día  28 del mes de septiembre del año 1.895, a la edad de 73 años, fue enterrado  en la Catedral de Notre -Dame de París, pero posteriormente sus restos  fueron trasladados a una cripta neobizantina en el Instituto Pasteur en el  año 1.896. 

CONTRIBUCIONES CIENTIFICAS 

 Con sus descubrimientos, fruto de una mente brillante, pero  especialmente de su esfuerzo, sacrificio, compromiso y deseo de encontrar  las causas de los procesos biológicos que ocurren en muchas actividades  fundamentales para el desarrollo y bienestar del hombre, Louis Pasteur no  solo tuvo relevancia en el mundo de la química y la microbiología, sino que  sus aportes se extienden a todos los ámbitos de la ciencia, e incluso al día  de hoy.

  1. a) Isomería Óptica

 Su primera contribución a la ciencia fue en el campo físico químico,  cuando tenía 25 años de edad. En el año 1.848 trabajando en la Universidad  de Estrasburgo hizo un descubrimiento revolucionario. Pasteur examinó al  microscopio cristales diminutos de sales formadas a partir del ácido  tartárico sintetizado en el laboratorio, y observó algo muy curioso; había  cristales de dos tipos distintos, ambos casi exactamente iguales, pero con  simetría especular, es decir imágenes en espejo o versiones “derechas y  zurdas” como nuestras manos, contradiciendo los descubrimientos de  Eilhard Mitscherlich, químico de prestigio de esa época. La composición  química era la misma, pero la forma en que los átomos se asociaban, podía  tener dos formas diferentes y simétricas; mientras unos cristales  polarizaban la luz a la derecha (dextrógira), otros polarizaban la luz a la  izquierda (levógira). Pero cuando analizó cristales formados a partir del  ácido tartárico natural, es decir proveniente de los seres vivos (por ejemplo  el que existe en el vino) solo se polarizaba la luz a la derecha. Su  descubrimiento sirvió de punto de partida de la “estereoquímica”. Este  hallazgo le valió al joven químico la concesión de la “Legión de Honor”  cuando tenía 30 años de edad.   

  1. b) Fermentación

 En el año 1.856 Pasteur inició el estudio de los procesos de fermentación  y descubrió que era causada por microorganismos. Algunos de sus  contemporáneos, incluido el eminente químico alemán Justus Von Liebig,  insistían en que la fermentación era un proceso químico y que no requería  la intervención de ningún organismo. Con la ayuda de un microscopio  Pasteur descubrió que intervenían microorganismos y que éstos estaban  siempre presentes. En la producción de vino, por ejemplo, concluyó que  intervenían dos especies de levaduras, que eran la clave del proceso, una  producía alcohol y la otra ácido láctico, que agriaba el vino. 

  1. c) Pasteurización

 Napoleón III lo consultó debido a un problema complejo que tenía la  industria vinícola francesa. El buen vino francés era muy apreciado en toda  Europa. Pero los productores estaban perdiendo dinero cuando el vino en  las botellas se dañaba en tránsito a los diferentes países. Pasteur se dio  cuenta que eso se debía a la contaminación por microorganismos e imaginó  que calentando el vino, podía matarlos. En efecto, aplicando altas  temperaturas al vino, mataba las bacterias, pero éste sabía horrible y hubo  un rechazo inicial de la industria de someterlo a un proceso de calentarlo.  En una serie de experimentos, Pasteur descubrió que calentando el vino a determinadas temperaturas (a 55°C) mataba a las bacterias sin arruinar el  sabor del vino. Este proceso que se denominó “Pasteurización”, evitaba las  llamadas “Enfermedades del Vino” y salvó a la industria vitivinícola  francesa y consolidó la fama de Pasteur. Pero la Pasteurización fue más allá  del vino y también se la utilizó en la industria de la cerveza y de la leche.  Pasteur observó que calentando la leche (un producto que se alteraba con  mucha facilidad) a temperaturas de alrededor de 80°C durante corto  tiempo, dejándola enfriar rápidamente y embotellándola a alta presión, se  conseguía eliminar los microorganismos perjudiciales sin alterar sus  propiedades y cualidades. 

 La pasteurización, pese a que hemos ido desarrollando distintas  variaciones y clases, fue unos de los primeros métodos de conservación en  los que se aplican procesos tecnológicos, y es la base de muchas otras  técnicas que dispone la industria alimentaria para garantizar la seguridad de  todos los alimentos que consumimos. 

  1. d) Rechazo de la teoría de Generación Espontánea

 Desde las afirmaciones de Aristóteles y durante 2.000 años la gente había  creído que la vida aparecía espontáneamente. Se decía que, por ejemplo, las  pulgas aparecían del polvo y los gusanos de la carne muerta. Esta teoría de  la abiogénesis, impulsada también por el biólogo Thomas Huxley, halló su  rechazo en los experimentos de Francesco Redi (1.626-1.698), pero el  posterior descubrimiento de los microorganismos, resucitó esa polémica,  una de las más relevantes en la historia de la microbiología. 

 Pasteur demostró que todo proceso de descomposición (al igual que la  fermentación), se debe a la acción de organismos vivos y que el  crecimiento de los microorganismos en los caldos nutritivos, no era debido  a la “generación espontánea”, sino que éstos provenían del aire del  ambiente. 

 La primera cuestión que Pasteur debía resolver era si existían en el aire  microorganismos que pudieran justificar su crecimiento en estos caldos o  infusiones nutritivas. Para ello puso en marcha una serie de experimentos.  Utilizó una máquina que aspiraba aire y lo hacía pasar por tubos con  algodón que actuaba como un filtro y luego se intentaba ver los seres vivos  retenidos en el mismo. Pasteur encontró en el algodón unos bastoncillos  que podían ser fácilmente observados al microscopio. Posteriormente  expuso caldos nutritivos hervidos en matraces provistos de filtros de  algodón que evitaba el paso de partículas de polvo ambiental, y  simultáneamente otros matraces desprovistos de este filtro. Al cabo de un  tiempo observó que nada crecía en los caldos que tenían filtros y si  aparecían organismos vivos en los matraces sin filtros, provenientes del  exterior, probablemente del polvo o en forma de esporas.

 De esta manera Louis Pasteur concluyó que los organismos no se  formaban espontáneamente en el interior del caldo, refutando así la “teoría  de la generación espontánea” y demostrando fehacientemente que “todo ser  vivo procede de otro ser vivo”. Este principio científico, que fue la base de  la “teoría germinal de las enfermedades contagiosas” y la “teoría celular”,  significó un cambio conceptual sobre los seres vivos y marcó el inicio de la  “microbiología moderna”. 

 Anunció sus resultados en una gala de La Sorbona en el año 1.864 y  obtuvo todo un triunfo. 

  1. e) Teoría microbiana o germinal de las enfermedades

 Louis Pasteur no fue el primero en enunciar la “teoría microbiana o  germinal de las enfermedades”, pero sus experimentos fueron definitivos  para probar que era correcta. 

 En trabajos que comenzaron en el año 1.857 Pasteur convenció al mundo  de que las enfermedades contagiosas del hombre y de los animales, eran  causadas por microorganismos. 

 Además afirmó que una persona sana podía ser portadora de  microorganismos y contagiar a otros, provocando en ellos la enfermedad.  La idea de que las enfermedades pueden ser transmitidas entre criaturas  vivientes ya era conocida en las epidemias. Como el brote de “Cólera” en  el año 1.854 en la calle Broad, Londres que cobró la vida de 500 personas  en un escaso radio de 200 metros. Mediante la interrogación de los  infectados y el seguimiento epidemiológico del contagio, John Snow logró  identificar el origen del brote, que era una fuente de agua pública. Snow  convenció a las autoridades de que clausuraran el pozo y la epidemia cesó.   La pieza que faltaba para dar coherencia a esta línea de pensamiento y  resolver sus puntos débiles e inexplicables, era descubrir que era  exactamente el transmisor de la enfermedad. Pasteur demostró  experimentalmente y desarrolló la teoría germinal de las enfermedades  contagiosas, según la cual toda enfermedad infecciosa tiene su causa en un  ente vivo microscópico, con capacidad para propagarse entre las personas y  los animales. 

 El mejor ejemplo de ello fue el de la “Fiebre Puerperal”. Pasteur junto  con sus colaboradores Roux y Chamberland tomaban muestras de sangre  de las mujeres infectadas, realizando los cultivos bacterianos en diversos  medios, hoy denominados hemocultivos y logró identificar al  “Streptococcus pyogenes” como el agente bacteriano causante de la Fiebre  Puerperal. Este microorganismo es uno de los patógenos más importantes  en los seres humanos. Es la causa más frecuente de “Faringitis Aguda”, así  como de distintas afecciones cutáneas y sistémicas. En consecuencia  Semmelweis reconoció que las manos de los médicos, estudiantes en  práctica y comadronas, eran el vehículo de contagio, y estableció en la maternidad de Viena una regla estricta que obligaba al personal sanitario a  lavarse las manos, en una disolución de cal clorada antes de proceder al  examen interno de las pacientes. El resultado fue espectacular, y la tasa de  mortalidad de las parturientas descendió a solo el 1%. 

 En el año 1.867, dos después de que Pasteur ideara la Pasteurización, el  británico Joseph Lister, como iniciador de la antisepsia, utilizó el ácido  fénico para pulverizar la sala de operaciones, con el fin de destruir los  microorganismos que infectaban el campo operatorio. Además aplicaba  curas de pomadas fenicadas para el tratamiento de heridas infectadas. Con  ello consiguió reducir la mortalidad pos operatorio, debido principalmente  a gangrena y septicemia, en más del 40%. Lister es considerado el “Padre  de la Antisepsia”. 

 El propio Pasteur sugirió a los médicos de los hospitales militares que  hirvieran el instrumental y los vendajes. Describió un horno llamado  “horno Pasteur”, antecesor del autoclave, útil para esterilizar instrumental  quirúrgico y material de laboratorio. 

 Poco después E Von Bergman introdujo la “esterilización” mediante  vapor, tratando de eliminar totalmente la viabilidad microbiana e  implementando su práctica habitual, tanto para los guantes y ropas del  cirujano y sus ayudantes, como para el instrumental quirúrgico. 

 Por lo tanto la aplicación de la “asepsia y la antisepsia”, consiguieron  minimizar la infección quirúrgica y reducir considerablemente la  mortalidad debido a ella. 

 Todos estos hechos jugaron un papel importante en la actitud de los  médicos hacia la consideración de que algunas enfermedades de humanos,  podían ser causadas por microorganismos. 

 Era necesario probar que el microorganismo patógeno, no solo se  encontraba presente en forma constante en la enfermedad, sino que podía  ser aislado, reconocido y reproducir la afección al inocularlo a otro animal.  Esta prueba final fue aportada brillantemente por Roberto Koch y Louis  Pasteur. 

 A lo largo de cuatro años, Koch realizó un estudio especial sobre el  “Carbunco”, analizando repetidamente las muestras de sangre y tejidos de  animales enfermos y observó en ellos la presencia siempre constante de  cierto tipo de bacterias. Aisló el microorganismo y lo inyectó en ratones y  conejos, produciendo en ellos una afección similar. En el año 1.876 Koch  dio a conocer los resultados de su estudio, en los que demostraba el ciclo de  vida del bacilo del Carbunco y se probaba la capacidad de éste para  producir la enfermedad. Enunció los llamados (posteriormente)  “Postulados de Koch”. 

 Louis Pasteur en trabajos acerca del Carbunco, independientes a los de  Koch, apoyó las conclusiones de éste, y aportó pruebas irrefutables de 

como en las enfermedades contagiosas de los seres humanos y de los  animales, siempre se observa la presencia de microorganismos vivos. 

  1. f) Estudio de Enfermedades Contagiosas y Desarrollo de Vacunas. Pasteur fue contactado en el año 1.865 por el gobierno francés para que  ayudara a resolver la causa de la enfermedad en los gusanos de seda del sur  de Francia, la cual estaba arruinando la producción. 

 Pasteur dijo que nunca había visto a un gusano de seda en su vida, y por  lo tanto no sabía nada de ellos. Sin embargo creía que esta ignorancia le  significaba la ventaja de afrontar el problema sin prejuicios. El confiaba en  que el método científico sería la herramienta que esclarecería el problema y  el camino para encontrar una solución. 

 Emprendió una investigación de ensayo y error durante más de cuatro  años. Su esposa Marie lo ayudaba criando los gusanos de seda. Tras  estudiar meticulosamente las enfermedades de los gusanos de seda, pudo  comprobar los mecanismos de contagio. Mediante el uso del microscopio  descubrió que realmente no tenían una enfermedad, sino dos, provenientes  de sendos microorganismos que infectaban al gusano en su etapa inicial y a  las hojas del árbol de morera de las cuales se alimentaban. Estos eran el  hongo (Nosema bombycis) de la llamada “Pebrina” (Pebrine) o  “enfermedad de los corpúsculos” por ser su síntoma evidente la aparición  de corpúsculos negros en las distintas fases de la metamorfosis de los  gusanos, desde el huevo hasta la mariposa adulta; y diversas especies de  bacterias intestinales que causaban la “Flacidez” (Flacherie). Inclusive los  gusanos de seda o sus crías que habían sido traídos desde China se  enfermaron. Lo que hizo Pasteur fue demostrar que la Pebrina, además de  ser contagiosa, se transmitía a la descendencia y aconsejó destruir los  huevos y hojas infectados y reemplazarlos por otros nuevos. 

 Sin embargo no todo resultaba bien para Pasteur. En el año 1.868 a los  45 años de edad sufrió una hemorragia cerebral que paralizó parcialmente  su lado izquierdo. Sus colaboradores montaron un laboratorio móvil para  que pudiera trabajar en su lecho de enfermo. En cuanto pudo recuperarse  publicó un libro en el cual detallaba sus ensayos y descubrimientos,  conocimientos que otros países no tardaron en aplicar. Ya en esa época la  industria francesa de la seda o sericultura, recogía los frutos de su aporte y  obtenía ganancias por primera vez en una década y países como Australia e  Italia imitaban ampliamente su técnica de selección. 

 El descubrimiento de la cura de la enfermedad de los gusanos de seda  aumentó su fama no solo en Francia sino en otros países, pero también  debió soportar el dolor y la desgracia en su familia. En el año 1.859 perdió  a su hija por causa de la “Fiebre Tifoidea”. En 1.865 su segunda hija murió  de la misma enfermedad. Otra hija pereció debido a un tumor en el año  1.866.

La pérdida de sus hijas hizo que Louis Pasteur centrara sus estudios en  encontrar cura para las enfermedades contagiosas. 

 En esa época su ayudante Chamberland se quejaba con regularidad de  unos ” forúnculos” que le aparecían en la zona del cuello, la nuca y muslos,  siendo diagnosticado de “Forunculosis”. Pasteur tomó una serie de  muestras del pus de los forúnculos y los puso en caldos de cultivo. Al día  siguiente los cultivos estaban llenos de microorganismos que Pasteur  identificó como “Stafhylococcus”. 

 Otra de las afecciones que estudió Pasteur fue la “Osteomielitis” cuándo  fue requerida su presencia en el hospital Trousseau. El cirujano llamado  Marie le pidió ayuda para conseguir identificar al agente causante de una  tumoración en la rodilla derecha de una niña de 12 años. Pasteur consiguió  identificar al microorganismo patógeno, resultando ser exactamente  idéntico a los observados, en las muestras obtenidas de su ayudante  Chamberland. Por consiguiente llegó a la conclusión de que el estafilococo  no solo producía infecciones cutáneas, como la Forunculosis, sino que  además, producía afecciones óseas, como en esta Osteomielitis. 

 En el año 1.879 Pasteur supo de una epidemia que se extendía por Rusia,  la “Peste Bubónica”. Ésta enfermedad infecto contagiosa afecta al hombre  y a algunos animales y se la considera una de las zoonosis más agresivas y  potencialmente letales de las enfermedades bacterianas. Pasteur dio  directivas de como intentar encontrar y aislar al microorganismo causante  de esta enfermedad, a partir de la sangre y diferentes humores del  moribundo o del recientemente fallecido. Estas recomendaciones sirvieron  como base a la hora de estudiar esta enfermedad infecciosa, y permitieron  que, 15 años después, Alexander Yersin, descubriera el microorganismo  responsable de la Peste, la bacteria “Yersinia pestis” antes llamada  “Pasteurella pestis”, en Hong Kong, y demostró además la relación entre la  enfermedad humana y la rata. 

 Pasteur trabajó también con una enfermedad que afectaba a los cerdos, la  “Erisipela Porcina” (o Mal Rojo de los Cerdos). En su estudio recurrió a las  técnicas de costumbre, es decir la utilización de medios de cultivo  apropiados, en este caso caldo de ternera, y luego de la incubación, inoculó  a otros cerdos y pudo comprobar que éstos también morían rápidamente  con síntomas de Erisipela Porcina. Esta enfermedad, causada por la  bacteria” Erysipelothrix rhusiopathiae”, es considerada una zoonosis  menor, ya que se puede contagiar el hombre por vía cutánea, causándole  “Erisipeloides”. 

 En el año 1.880 Pasteur estaba trabajando con pollos para intentar  determinar los mecanismos de transmisión de la bacteria responsable del  “Cólera Aviar” (Pasteurella multocida) que provocaba gran mortandad en  aves de corral, las cuales morían en forma repentina cuando éstas se  introducían en el gallinero. La enfermedad ocurría por brotes y sobretodo 

en tiempo frío y húmedo. Pasteur estudió esta enfermedad y tras varios  intentos en diferentes medios de cultivo, obtuvo el más apropiado que era  precisamente el caldo de gallina. El líquido del cultivo se llenaba en pocas  horas de bacterias y su ingestión por parte de las aves, (Pasteur le daba a  comer corteza de pan mojado en unas gotas del cultivo) producía la muerte  muy rápida, pero además quedaba en los excrementos de las gallinas y era  mortal para las otras aves del corral. Junto con su ayudante Charles  Chamberland inoculaba la bacteria a pollos y evaluaba el proceso de la  enfermedad.  

 Como Pasteur iba a tomarse unas vacaciones encargó a Chamberland que  inoculara a un grupo de pollos un cultivo de la bacteria, pero éste olvidó  hacerlo y también se fue de vacaciones. Cuando ambos regresaron al cabo  de un mes, los pollos estaban sin inocular y el cultivo de las bacterias  estaba donde lo habían dejado, pero muy debilitado. Entonces Chamberland inoculó a los pollos con el cultivo envejecido, pero los  animales no murieron sino que desarrollaron algunos síntomas y una  versión leve de la enfermedad, pero sobrevivieron. El ayudante iba a matar  a todos los animales y a empezar la experiencia de nuevo cuando su jefe se  lo impidió.  

 Pasteur se dio cuenta de que las cepas debilitadas de bacterias que causan  una enfermedad, podían ayudar a que los animales desarrollaran inmunidad  contra ella, y recordó lo que casi un siglo antes (año 1.796) Edward Jenner,  (el Padre de la Inmunología) en Inglaterra, había descubierto con el agente  causal de la Viruela de las Vacas “que protegía al hombre contra la  “Viruela Humana”. Entonces expuso una vez más a los pollos al agente del  Cólera y éstos sobrevivieron, pues habían desarrollado una respuesta  inmune. Llamó a esta técnica “Vacunación” en honor a Edward Jenner.  

 Pasteur había encontrado la manera de crear vacunas en el laboratorio.  Pasteur atribuyó la pérdida de virulencia del microorganismo causante del  Cólera Aviar, a su exposición al oxígeno ambiental. Esta vacuna y también  la del Ántrax, fueron las primeras vacunas de gérmenes patógenos  artificialmente debilitadas (atenuadas). 

 A comienzos del año 1.877 y a petición del Ministerio de Agricultura,  Pasteur es requerido para que estudie el ”Carbunco o Ántrax”, enfermedad  fatal para humanos y que además podía arrasar con poblaciones enteras de  ganado vacuno y ovino. Esta enfermedad era conocida desde la antigüedad  y se la menciona en La Biblia, en el Segundo Libro de Moisés, Éxodo  capítulo 9, versículos 1 al 7, debido a que probablemente fue la quinta de  las diez plagas que DIOS envió sobre Egipto. (La Peste en el ganado).  

 Quien pudiera prevenir la enfermedad, no solo salvaría vidas, sino que  además ganaría mucho dinero. La causa de la enfermedad carbuncosa, era  atribuida, según los veterinarios de la época, a una intoxicación provocada  por algún veneno que se encontraba en el campo y que era transmisible.

En el año 1.850 el francés Casimir-Joseph Davaine fue el primero en  reconocer el agente patógeno cuando estudiaba la sangre de los animales  muertos por la enfermedad. Este investigador había observado la presencia  de unos bastoncillos que comparó a cuerpos vegetales. Pasteur tomó en  cuenta estos experimentos y también los del alemán Roberto Koch, quien  había visto esta bacteria (Bacillus anthracis) y la consideró como la causa  de la enfermedad. Pidió colaboración a Jules Joubert a fin de solventar el  encargo del Ministerio y poder demostrar que el “bacilo de Davaine” era el  transmisor de la enfermedad. 

 En su laboratorio Pasteur dispuso de diferentes medios en los cuales  pudiera cultivar el microorganismo. Cuando obtuvo los cultivos, inoculó a  un conejo que murió en pocas horas, y recuperó de éste al bacilo. Continuando con su investigación Pasteur descubrió las fuentes de contagio  del carbunco, que es por vía oral cuando el animal ingiere los pastos  contaminados con los esporos del microorganismo. Además advirtió que  las lombrices de tierra transportan estos esporos desde la tierra a los pastos  que ingieren los animales sanos. 

 Al intentar preparar la vacuna contra el Carbunco Pasteur encontró  dificultades, pues el método empleado para el Cólera de las gallinas no le  sirvió, debido a que el bacilo del Carbunco es capaz de desarrollar esporos  y éstos sobreviven a la oxigenación y conservan su virulencia, por lo tanto  no podían ser atenuados. Entonces Pasteur pensó en las consecuencias de la  temperatura sobre los cultivos en el laboratorio, y encontró una franja de  calor donde podía cultivar el microorganismo y evitar la formación de  esporos. Pasteur consiguió la vacuna cultivando la bacteria durante 8 días a  42-43°C y oxigenando los cultivos, consiguiendo que éstos sean  inofensivos para los animales que más fácilmente enferman, cómo el  conejo, el cobayo y las ovejas. Las bacterias de virulencia atenuada  constituyen la vacuna contra las de virulencia mayor. 

 Para proteger a los animales del ataque mortal del Carbunco se inyectaba  precisamente el microorganismo sometido a una serie de cultivos  sucesivos, para provocar un Carbunco benigno. 

 Pasteur obtuvo de esta manera una vacuna inalterable constituida por  esporos que podía fácilmente trasladar a cualquier lugar para llevar a cabo  la vacunación de los animales y evitarles esta terrible enfermedad.  Un veterinario de la época, llamado Rossignol, no confiaba en la eficacia  de la vacuna, la primera de la historia con bacterias atenuadas y desafió a  Pasteur a demostrarla en público. 

 La Sociedad de Agricultura local puso a disposición de ambos 60  animales, y la prueba se hizo en una finca en Pouilly-le-Fort, a poca  distancia de París. En el año 1.881 Pasteur inoculó su vacuna atenuada a  24 carneros, 6 vacas y 1 cabra. Los animales de Rossignol eran 21 carneros  y 1 cabra sin vacunar. Durante días permanecieron en los llamados “campos malditos”, que eran terrenos plagados de esporas procedentes de  animales muertos de Carbunco. El ganado de Pasteur sobrevivió y todos los  animales de Rossignol murieron, encumbrando públicamente a Pasteur  como descubridor de la nueva vacuna. 

 El programa de vacunación que redactó Pasteur, junto con sus  colaboradores Chamberland y Roux, consistía en aplicar 3 dosis de vacuna.  La primera dosis se aplicó el día 05 de mayo, la segunda el día 17 del  mismo mes, pero menos atenuada y el día 31 de mayo se desafiaron a los  animales con la cepa sin atenuar, es decir virulenta. La comprobación del  estado de los animales se realizó el día 02 de junio. Como el resultado fue  altamente satisfactorio, el gobierno de la República concedió a Pasteur,  Roux y Chamberland el gran cordón de la “Legión de Honor” en  reconocimiento por la importancia del descubrimiento. 

 El primer ensayo de una vacuna en humanos fue otro hito en la historia  de la medicina. 

 En el año 1.884 Pasteur concentró sus estudios en la Rabia, una  enfermedad mortal que causa una muerte lenta y dolorosa. La llamaban la  “muerte horrible” por su forma de manifestarse: convulsiones, hidrofobia,  agresividad y finalmente asfixia. La transmitían los animales “enfurecidos”  y es la zoonosis viral más antigua conocida. 

 El mes de diciembre del año mencionado, Pasteur inició el estudio de la  Rabia. Tras experimentar con la saliva de animales afectados, Pasteur llegó  a la conclusión de que la enfermedad residía en los centros nerviosos.  Nunca había conseguido observar al microscopio al agente infeccioso y por  más esmero que ponía en las tinciones de los humores y tejidos, éste nunca  aparecía. 

 Cuando comenzó su trabajo lo que el buscó fue un modelo de infección  confiable en el laboratorio. Necesitaba una cepa de referencia con la que  trabajar y un método de infección reproducible, lo cual era una tarea difícil.   En principio la única vía de contagio era la mordedura de un animal  infectado, lo cual era inviable en el laboratorio. Es así que Pasteur depositó,  de una forma muy cuidadosa, muestras de tejido nervioso infectado  directamente sobre la duramadre de un perro previamente trepanado. Se  aseguraba la infección y se conseguía reducir los tiempos de aparición de  los síntomas. 14 días después el animal desarrolló la enfermedad. 

 Posteriormente decidió trabajar con conejos a los cuales les inoculaba el  material nervioso infectado, y una vez desarrollada la Rabia, utilizaba su  médula espinal para inocular otros conejos. Tras varios pasajes el  microorganismo había reducido notablemente el tiempo de incubación, lo  cual era síntoma de un aumento de su virulencia. Al cabo de 21 pasajes  consecutivos, los síntomas aparecían a los 8 días de la inoculación. Había  fijado la virulencia del virus a diferencia del virus encontrado en la  naturaleza que es de virulencia variable. Entonces comenzó a trabajar para 

producir una vacuna, y basándose en su experiencia con el Cólera Aviar,  creyó que podía manipular el estado fisiológico de los agentes infecciosos,  aprovechando las escasas capacidades virulentas de los microorganismos  “envejecidos”. En el caso de la Rabia, el agente causal no había podido ser  cultivado y ni siquiera había podido ser visto al microscopio, por lo tanto  no podía emplear el mismo método. 

 Gracias a uno de sus colaboradores, el Dr. Roux descubrió que la forma  apropiada de debilitar al microorganismo y quitarle virulencia, era la  desecación de las médulas de los animales infectados. Este procedimiento  presentaba además una característica especialmente interesante para  Pasteur, la reducción en la virulencia resultaba gradual y proporcional a los  días de desecación. 

 Mediante la inoculación subcutánea seriada de médulas secas a perros,  Pasteur consiguió una veintena de estos animales resistentes a la Rabia. Las  inoculaciones se hacían diariamente y cada día se inyectaba una médula  con un período de desecación menor, hasta llegar a las médulas más  virulentas, aquellas que habían permanecido en el frasco por 1 o 2 días. 

 De esta manera, tan innovadora para la época, Pasteur hacía que los  perros después fueran resistentes a la infección por el agente causal de la  Rabia. (Hoy sabemos que es un Rhabdovirus). 

 En el mes de julio del año 1.885 se le presentó a Pasteur el caso de  Joseph Meister, un pastorcito de 9 años de edad que había sido atacado por  un perro rabioso en una aldea de Alsacia, Francia. El médico del lugar  temió por su vida y decidió enviarlo a París para que lo examinara el  prestigioso científico. El niño acompañado por su madre y el dueño del  perro llegaron al laboratorio de Pasteur quien quedó impresionado por las  12 o más heridas profundas que el niño mostraba en manos y piernas por  lo cual supo que tenía amplias probabilidades de desarrollar la Rabia e iba a  morir sin ninguna duda. Pero como Pasteur no era médico y si lo trataba  con una vacuna que no había sido probada suficientemente, podría acarrear  un serio problema legal. Sin embargo, tras consultar con sus colegas, el  químico decidió inocular la vacuna al niño, y con la colaboración del Dr.  Jacques Grancher comenzó, el día 06 de julio, a administrarle diariamente  una inyección subcutánea de médula desecada, que era menos atenuada en  cada sucesiva inoculación. Así el día 16 de julio se llegó a la última  inoculación. Esta era una cepa muy virulenta obtenida de una médula de un  perro. 

El niño no enfermó de Rabia. 

 A Pasteur le daría tiempo para realizar otra prueba de su tratamiento. Esta  vez sobre un pastor de 15 años llamado Jean Baptitste Jupille, con éxito.   Conocida es también la historia de un grupo de campesinos rusos que  probablemente iban a enfermar de Rabia al ser mordidos por lobos, los  cuales llegaron a París en busca del ansiado tratamiento. Pasteur salvó la vida de la mayoría y Alejandro III, zar de Rusia lo recompensó con 50.000  rublos de oro. 

 Según la palabra del propio Pasteur, de 1.235 personas vacunadas en  agosto de ese año, únicamente hubo fracaso en 3 ocasiones.  La fama de estos hechos prodigiosos se extendió por todo el mundo y en  consecuencia, centenares de personas mordidas por perros rabiosos,  acudían a París para que Pasteur les administrara la vacuna. En realidad  quien lo hacía era su amigo el Dr. Grancher, dando un ejemplo más de  ética, pues no siendo médico, Pasteur dejaba a los médicos el cuidado del  ser humano. 

4) Instituto Pasteur 

 El viejo laboratorio de la calle Ulm en París, en pleno Barrio Latino, ya  resultaba muy pequeño y en su comunicación a la Academia de Ciencias de  París el día 01 de marzo del año 1.886, al exponer los resultados obtenidos  en la profilaxis de la Rabia, Pasteur pidió la creación de un establecimiento  vacunal contra esta enfermedad. 

 Este pedido contó con la aprobación de la Academia y se abrió una  suscripción pública nacional e internacional, pudiéndose reunir el dinero  necesario para la creación de un instituto que lleva con honor, el nombre  del sabio y que fue inaugurado el día 14 del mes de noviembre del año  1.888. 

 Hecho conmovedor fue que al leer la lista de donantes, el pequeño Joseph  Meister contribuyó con 1 franco y su padre lo hizo con 10 francos.  Probablemente el mejor agradecimiento que pudo tener Pasteur.  Siendo adulto Meister sirvió como vigilante en el Instituto Pasteur hasta  el día de su muerte, en el año 1.940, cuando tenía 64 años. Según se cree en  ese año durante la ocupación alemana de París se resistió a la entrada de los  hombres de la Wehrmacht en la cripta de Pasteur. Como no pudo  impedirlo, sumado al desaliento causado por la invasión del ejército alemán  a Francia y que había enviado a su familia fuera de su patria y temía no  volver a verlos, se marchó a su casa y se suicidó. 

5) CONSIDERACIONES FINALES 

 Louis Pasteur en el año 1.888 sufrió un segundo ataque de hemiplejía,  sin embargo tuvo la felicidad de ver que la Bacteriología, que fue su  creación, se enseñaba en todo el mundo; y que la asepsia y la antisepsia,  eran ya cosa rutinaria en la curación de heridas y en la sala de operaciones. 

Al cumplir 70 años, en el gran anfiteatro de La Sorbona se le rindió un  homenaje multitudinario. 

 Habiendo llegado Pasteur del brazo del Presidente de la República, Sadi  Carnot y estando el discurso de orden a cargo del gran Lister, éste  comienza diciendo: “Usted levantó el velo que había cubierto durante siglos a las enfermedades infecciosas, usted ha descubierto su naturaleza  microbiana”. 

 Posteriormente fue recibido como miembro en la Academia Francesa.  Tres años después de ese homenaje, agotado por el intenso trabajo  desplegado durante toda su vida, y por las pérdidas familiares, falleció a los  73 años de edad. 

 Pasteur fue un hombre formidable, un sabio noble y desinteresado que  hizo progresar siglos a la ciencia médica y que se convirtió en benefactor  de la humanidad. 

 Como dijo Henri Mondor “Louis Pasteur no fue médico ni cirujano, pero  nadie ha hecho tanto como El, en favor de la medicina y de la Cirugía.” 

Fuente:
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