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diciembre 2020

Medidas de nutrición animal a tomar en cuenta para mejorar la eficiencia reproductiva en vacas.

Vet. Arg. – Vol.  XXXVII –  Nº 392 –  Dicembre 2020.
Alejandro Córdova Izquierdo1, Juan Eulogio Guerra Liera2, Rubén Huerta Crispín3, Carlos Bedolla Cedeño4, Armando Gómez Vázquez5, Gerardo Cansino Arroyo5, Raúl Sánchez Sánchez6 y Blanca Estela Rodriguez Denis7

Resumen
Las medidas nutricionales a tomar en cuenta para optimizar la eficiencia reproductiva de las vacas son de fundamental importancia, de ello depende en gran parte la vida útil reproductiva de la vaca. En este trabajo, se describen aspectos importantes de nutrición animal a tomar en cuenta para mejorar la eficiencia reproductiva de las vacas con especial atención en las distintas etapas como periodo prepúber, pubertad, ciclo estral, gestación, parto, periodo de transición y postparto.
Palabras clave: Nutrición, vaca, eficiencia reproductiva, periodo prepúber, periodo postparto.

Animal nutrition measures to take into account to improve reproductive efficiency in cows.
Summary
The nutritional measures to be taken into account to optimize the reproductive efficiency of cows are of fundamental importance, on which the reproductive useful life of the cow largely depends. In this work, important aspects of animal nutrition to take into account to improve the reproductive efficiency of cows are described, with special attention to the different stages such as prepubertal period, puberty, estrous cycle, gestation, calving, transition period and postpartum.
Key words: Nutrition, cow, reproductive efficiency, prepubertal period, postpartum period.

1Departaemtno de Producción agrícola y Animal. Universidad Autónoma Metropolitana Unidad Xochimilco, Ciudad de México, México. 2Facultad de Agronomía. Universidad Autónoma de Sinaloa, México. 3Facultadee de Veterinaria. Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, México. 4FMVZ-UMSNH. 5Divisón Académica de Ciencias Agropecuarias. Universidad Juárez autónoma de Tabasco, México. 6Departamento de Reproducción. INIA, Madrid, España. 7Práctica privada.
Autor de correspondencia: Dr. Alejandro Córdova Izquierdo (acordova@correo.xocuam.mx)

Introducción
Las vacas son animales rumiantes que son capaces de digerir vegetales que otros animales no lo pueden hacer, como la fibra contenida en los pastos (Gallardo, 2005; Obispo, 2008). Estos animales a través de los procesos evolutivos, desarrollaron relaciones de vida con microorganismos los cuales los capacitaron para utilizar la fibra como alimento, es decir desarrollaron de alguna manera su “fabrica de alimento”. Las vacas comen el forraje para ser transformado por la microbiota del rumen en sustancias que son la fuente de energía para el animal y para la síntesis microbiana, las células microbianas son una excelente fuente de proteínas para el animal. Millones de bacterias, protozoos, y hongos viven en el rumen y degradan partes de la planta ricas en energía, haciéndolas digeribles para la vaca. Después de que el forraje ha sido digerido en el rumen y degradado a partes más pequeñas, puede pasar a través del retículo y del omaso, que funcionan como coladores que atrapan grandes pedazos de material impidiendo que lleguen al abomaso, o “estómago verdadero”, donde la digestión continúa (Rinehart, 2008).

La nutricional de la vaca se centra en la energía, es decir en carbohidratos, proteína, minerales, vitaminas y agua. Los carbohidratos son los responsables de las funciones de crecimiento y mantención del animal y generación de calor. La proteína hace crecer el tejido y realiza otras funciones vitales. Otros nutrientes y minerales como la vitamina A y E, calcio, fósforo y selenio pueden ser considerados como suplemento mineral (Rinehart, 2008).

Hace mucho tiempo, se tiene evidencia de la importancia de la nutrición y alimentación sobre la eficiencia reproductiva de las vacas, tanto especializadas en la producción de leche como las de carne y doble propósito (Florez et al., 2007).

En este trabajo, se describen aspectos importantes de nutrición animal a tomar en cuenta para mejorar la eficiencia reproductiva de las vacas con especial atención en las distintas etapas como periodo prepúber, pubertad, ciclo estral, gestación, parto, periodo de transición y postparto.

Periodo prepúber
La etapa prepúber es un periodo crítico para toda hembra reproductiva, ya que de ello depende en gran parte el futuro de la eficiencia reproductiva de la hembra. Las terneras que se han de utilizar como futuras vacas reproductoras deben ser atendidas lo mejor posible dese el punto de vista de alimentación y nutrición, sin escatimar recursos al alcance del productor ganadero. En esta etapa la ternera necesita nutrientes necesarios en cantidad y calidad para su crecimiento y desarrollo normal en tiempo y forma de sus tejidos y órganos para prepararse de manera adecuada para la siguiente etapa que es la pubertad.

Pubertad
Son muy numerosos los estudios que demuestran como el nivel de nutrición se refleja sobre la madurez sexual, según la relación conocida que existe entre el desarrollo general del individuo, crecimiento corporal y desarrollo de los órganos reproductivos (Araujo, 2004).

Las condiciones de alimentación en las que son mantenidos los animales en crecimiento, representa uno de los factores de mayor influencia sobre el inicio de la pubertad en novillas, ya que, su advenimiento ocurre durante la etapa del crecimiento, donde tiene mayor relación con el peso vivo que con la edad cronológica del animal (González et al., 2003)

Un modelo de crecimiento óptimo de las terneras de recría es aquel que les permite desarrollar su potencial genético para la producción de leche a la edad deseada y a mínimo coste. Es importante por tanto entender y definir dicho modelo de crecimiento ya que determinará la edad a la primera inseminación, y la edad y peso vivo al primer parto (Sartori, 2009).  Un manejo adecuado permitirá a las terneras alcanzar la madurez sexual para ser cubiertas a los 13 meses de edad, quedar cubiertas a los 15 meses y desarrollarse adecuadamente (>575 kg) para afrontar una lactación completa antes o alrededor de los 24 meses de edad. Este tiempo es muy elevado si se compara con las edades reportadas en los países desarrollados: 16-18 meses (hembras) y 24 a 30 meses (machos). Estas desigualdades son determinadas fundamentalmente por las diferencias en los programas de alimentación aplicados en una u otra región, particularmente en la etapa de levante de los becerros. Se plantea la necesidad de transformar, lo antes posible, un animal anatómica y fisiológicamente monogástricos (no-rumiante) en un rumiante funcional; es decir, en un animal con capacidad de consumir y transformar eficientemente el forraje. En el bovino, el desarrollo y cambio de los diferentes compartimientos ocurre rápidamente durante los primeros 3 a 4 meses de vida. La capacidad del rumen aumenta de 50 a 60 veces durante las primeras 16 semanas de vida (de 0,5 lt a 30 lt) mientras que el abomaso apenas duplica o triplica su volumen (de 2 lt a 4-6 lt), Estos cambios están influenciados de una manera determinante por el manejo de los diferentes insumos alimenticios durante los primeros meses de vida (Ventura, 2009).

El estado nutricional determina el tamaño corporal y el peso vivo a lo largo de toda la vida. Los bajos planos de nutrición durante el período prepuberal atrasan la iniciación de la Pubertad por inhibición del desarrollo del sistema reproductivo endocrino (Araujo, 2004).

La pubertad generalmente ocurre o está asociada a un determinado peso, relativo al peso de adulto o de madurez. Este peso puede ser logrado a una edad temprana o retrasada de acuerdo al régimen alimenticio impuesto (Ventura, 2009).

Las condiciones de alimentación en las que son mantenidos los animales en crecimiento, representa uno de los factores de mayor influencia sobre el inicio de la pubertad en novillas, ya que, su advenimiento ocurre durante la etapa del crecimiento, donde tiene mayor relación con el peso vivo que con la edad cronológica del animal (González et al., 2003).

Por otro lado es de vital importancia el efecto sobre la reproducción bovina de los parásitos, que producen daños indirectos sobre la nutrición y el metabolismo del animal, que afectan indirectamente la reproducción, como lo es el caso de los parásitos gastrointestinales del abomaso, el intestino delgado, el intestino grueso y daños directos al hígado y al metabolismo hepático, como los que ocasiona Fasciola hepática, por su efecto sobre el metabolismo proteico del animal y el metabolismo y la síntesis de energía, que se refleja en menores tasas de crecimiento y desarrollo, por baja deposición de proteína y grasa en los músculos, sumado a los efectos sobre el metabolismo mineral del calcio y el fósforo, sobre el desarrollo y crecimiento óseo, lo que significa un menor desarrollo corporal del animal, con menores pesos al destete, retardo en edad a la pubertad y edad al primer parto (Villar, 2010).

Cuando las vacas tienen bajas reservas corporales de energía, tienen mayor probabilidad de sufrir enfermedades, desórdenes metabólicos, reducción en la producción de leche y alteraciones en el desempeño reproductivo aumentando la edad a la pubertad y al primer parto. El principal factor que afecta la duración del anestro posparto en vacas es el estatus nutricional y el amamantamiento. Un inadecuado consumo de proteína y energía durante la preñez lleva a una baja condición corporal al momento del parto, a esto se suma que la disminución del consumo de alimentos durante la lactancia temprana y el aumento de los requerimientos de glucosa para la producción láctea, marcan la aparición de un balance energético negativo (BEN, llevando a un aumento en el porcentaje de vacas en anestro y un mayor tiempo entre partos. El organismo intenta mantener su homeostasis por medio de la movilización de sus reservas de lípidos y proteínas.

Ciclo estral
Las vacas especializadas en la producción de leche son animales generalmente sometidas a un BEN más severo en el período postparto que las otras tipos de vacas como de carne y doble propósito (Sartori, 2009).

Durante las últimas semanas de gestación e inicio de la lactancia, las vacas lecheras presentan un período de BEN. El BEN ocurre, entre otras cosas, porque el pico de producción de leche se establece 4 a 6 semanas antes del pico de ingesta de materia seca (IMS) y la energía utilizada para el mantenimiento y la producción de leche, es mayor que la energía incorporada con el alimento. Cuando las vacas están en BEN, las concentraciones sanguíneas de ácidos grasos no esterificados (AGNE) aumentan, en tanto que las de IGF-1, glucosa e insulina están bajas. Esta alteración en los niveles sanguíneos de estos metabolitos y hormonas está generalmente asociada con un compromiso de la función ovárica y de la fertilidad. Un atraso en la ovulación postparto está directamente relacionado con el estatus energético de la vaca, o sea que cuanto mayor es el BEN, mayor es el tiempo que transcurre hasta la primera ovulación. El retraso en la primera ovulación postparto está asociado a efectos adversos en la eficiencia reproductiva subsiguiente. Un retorno más temprano a la ciclicidad es benéfico para la performance reproductiva, debido a que un aumento en el número de ciclos estrales previo a la inseminación artificial (IA) está asociado con una mayor tasa de concepción. Contrariamente, otros estudios establecen que en vacas con actividad lúteal más temprana en el post-parto no existe una relación evidente entre el momento de la ovulación postparto y la fertilidad. Una explicación para el efecto negativo de la ovulación más temprana en el postparto sobre la fertilidad sería la posible asociación entre la actividad lúteal precoz y la involución uterina retardada. Asimismo, una alta incidencia de cuerpos lúteos persistentes, generalmente asociados a infección uterina, fue observada en vacas con actividad lúteal más precoz. Las vacas con CL persistente tienen una menor eficiencia reproductiva. Durante el período de BEN hay una pérdida de la CC en las vacas, que se exacerba con la disminución en la ingestión alimentaria. Esta disminución en la CC, muchas veces independiente de la CC en que se encontraba la vaca al parto, está directamente asociada con el retraso en la primera ovulación y el aumento en los días a la concepción. Las vacas con mayor pérdida de CC en las primeras semanas de lactancia presentarán una peor eficiencia reproductiva, entre ellas, las que parirán con CC elevada. El mecanismo por el cual el BEN o la pérdida de CC están relacionados con el retraso en la ovulación postparto está probablemente asociado con la baja pulsatilidad de LH. El restablecimiento de la normal pulsatilidad de LH es un factor determinante para el inicio del crecimiento folicular y la ciclicidad en las vacas postparto. Fue demostrado que una disponibilidad reducida de glucosa e insulina está relacionada con una menor frecuencia de pulsos de LH y con una baja producción de IGF-1 por parte del hígado, lo que reduce la capacidad de respuesta de los ovarios a las gonadotropinas (Juarena, 2003).

Gestación
La concepción y el establecimiento de la preñez son eventos interrelacionados como el desarrollo folicular que resulta en la ovulación, fecundación del ovocito, transporte y desarrollo del embrión, reconocimiento materno de la gestación e implantación. Hipotéticamente, el amonio, urea o algún otro producto tóxico del metabolismo de la proteína puede interceder en uno o más de estos pasos para perjudicar la eficiencia reproductiva 7. El amonio es un metabolito de la proteína que escapa a la detoxificación del sistema hepático del ciclo de la urea. Otro metabolito de la proteína de la dieta es la urea, que es formada por la detoxificación del NH4 por el hígado. El nivel de urea en el plasma o suero es reflejo de la cantidad y degradabilidad de la proteína consumida, de la severidad del BEN y de la combinación del consumo de proteína y BEN (Florez et al., 2007).

Distintos estudios han demostrado menor tasa de concepción y menos embriones viables obtenidos de donantes de ovocitos que presentaron mayores concentraciones plasmáticas de urea y amonio (Juarena, 2003). La baja supervivencia embrionaria puede ser también debida a una baja concentración de progesterona. Las dietas con elevada proteína bruta reducen las concentraciones de progesterona en vacas en lactancia, pero no en vacas secas y vaquillonas.

Por lo tanto, es muy importante que el ganadero vigile la condición corporal (CC) de sus animales durante esta etapa con el fin de que al final de esta etapa, la CC de sus vacas no baje de 3 a 4 en la escala de 5.

Parto
Las deficiencias en vitaminas y minerales, se puede presentar problemas en las vacas como la retención placentaria (Córdova, 2008; Córdova y Guerra, 2017), cuya consecuencia sobre la eficiencia reproductiva es grave.

Los partos difíciles, también conocidos como partos distócicos representan pérdidas económicas importantes por el aumento de la pérdida de terneros, aumento de la atención de la hembra, disminución de la tasa de concepción, aumento de gastos por medicamentos y honorarios veterinarios (Navarro, 2008).

La fertilidad de novillas y vacas para carne se ve afectada por el consumo de proteína antes y después del parto. Los resultados demuestran que animales que tienen bajo consumo de proteína durante la gestación (50-80% de los requerimientos) y el posparto en dietas con diferentes niveles de energía, tienen bajas tasas de preñez y de concepción al primer servicio, en comparación con animales que reciben dietas con contenidos adecuados de proteína (100% de los requerimientos) (Slanac et al., 2007).

Es posible que la restricción proteica prolongada como resultado una disminución en la ingestión y digestión de nutrientes y afecte la distribución de nutrientes corporales y así ocasione una deficiencia de energía. La deficiencia de proteína y energía en el preparto y posparto, no solo reduce la presentación de estro; también demora la aparición de este y disminuye la tasa de gestación de los animales que muestran actividad ovárica (Florez, 2007).

Periodo de transición
Las vacas lecheras realizan importantes ajustes metabólicos y endocrinos entre finales de la preñez e inicio de la lactancia. Las estrategias de alimentación durante este período de transición (desde 21 días previos a la fecha de parto hasta los 21 días post parto) pueden contribuir a aumentar los factores de riesgo asociados a trastornos metabólicos que limitan la producción en la lactancia que se inicia. Estimaciones de las necesidades de aminoácidos, ácidos grasos y glucosa por parte de la glándula mamaria indican aproximadamente un aumento de dos veces en la demanda por aminoácidos, cinco veces en los ácidos grasos y 2,5 veces la demanda de glucosa, aproximadamente 1000 g/día a 2500 g/día desde los últimos días de gestación al día 21 postparto; en el caso de la glucosa las necesidades en el período post parto exceden al abastecimiento a partir del consumo de energía dietaria en más de 500 g/día (González et al., 2006). Las tres semanas antes y después del parto son un momento clave para el éxito de la lactancia que se inicia. En opinión de muchos productores y nutricionistas, la rentabilidad de la misma depende de un correcto manejo y alimentación en el periodo de transición (Bell, 2007).

Periodo postparto
El otro periodo crítico aparte del periodo prepúber de toda hembra reproductora es precisamente el periodo postparto. Después del parto, las modificaciones metabólicas se incrementan en procura de iniciar y mantener la síntesis de leche. Parte del aumento de la demanda de nutrientes se compensa con el incremento en el consumo de alimento, sin embargo este no acompaña proporcionalmente al súbito aumento de la producción de leche, por lo tanto, en las primeras semanas posparto la vaca entra en un estado negativo de balance de nutrientes, que se estiman en animales de alta producción de leche, en 7 kg/día de lípidos, 3 kg./día de glucosa y 330 g/día de aminoácidos (Heinrichs, 2007). Con el fin de proveer la elevada demanda de nutrientes de la glándula mamaria, se presentan alteraciones metabólicas en varios tejidos. El principal cambio se lleva a cabo en el tejido adiposo donde aumenta la lipólisis. La movilización masiva de ácidos grasos libres (AGL) es el principal y más notorio cambio metabólico de la fase de transición en la vaca. Los niveles de AGL se elevan poco después del parto y disminuyen gradualmente en el posparto (Flórez, 2007).

En este período se presenta supresión de la lipogénesis y de la reesterificación de ácidos grasos en el tejido adiposo. Aproximadamente el 20% de los ácidos grasos libres movilizados se utiliza para la síntesis de grasa de la leche, el resto se metaboliza en el hígado y músculo. Cuando hay exceso en la movilización de AGL, se presenta oxidación incompleta en el hígado, que conlleva a cetogénesis, elevando los cuerpos cetónicos a niveles patológicos (> 3mmol/L) (Martínez et al., 2010) con la consecuencia terrible de la presencia de cetosis en vacas.

La captación y esterificación de AGL y la limitada capacidad hepática para la síntesis y secreción de lipoproteínas da como resultado la acumulación de grasa en el hígado. En casos extremos se presenta una acumulación excesiva, con los consecuentes efectos nocivos en la reproducción. El metabolismo de carbohidratos después del parto, se asocia con los requerimientos masivos de glucosa por la glándula mamaría para la síntesis de lactosa, los cuales se estiman aproximadamente en 1800 g/día para vacas que producen 30 kg de leche al día. Sin embargo, asumiendo que la totalidad que del propionato y los aminoácidos estén disponibles para la síntesis de glucosa, estos substratos solo contribuyen con el 66% de los requerimientos (1200g/día de glucosa). Otras fuentes de glucosa son el glicerol proveniente de la lipólisis de los triglicéridos y el lactato de origen endógeno o de la dieta. También se conoce que una opción para la síntesis de glucosa son las reservas de proteína muscular lábil, que se estiman entre 500-600 g/día de aminoácidos en la primera semana de lactancia para una vaca de 30kg de leche al día (Martínez et al., 2010).

En el posparto la mayor fuente de aminoácidos para la síntesis de leche, es el músculo esquelético a través del catabolismo de proteínas. En contraste, en el hígado aumenta la actividad sintética de proteínas y la eficiencia de la utilización de aminoácidos. Los cambios inician al final de la gestación y aumentan significativamente después del parto. También aumenta la masa hepática y el tamaño y la capacidad funcional de otros órganos digestivos que se requieren para obtener el máximo consumo de alimento y una mayor capacidad digestiva. El aumento de la síntesis de proteína en el hígado, ocurre cuando el consumo de materia seca y la absorción de aminoácidos es baja (primera semana de lactancia). Este es un ejemplo claro de la respuesta homeorrética previa a un cambio de estado fisiológico (Florez et al., 2007).

Conclusión
Como se puede ver, el cuidado de la nutrición adecuada en cantidad y calidad, es de vital importancia de cuidar en lacas vacas reproductoras para mejorar su eficiencia reproductiva y lograr de esta manera una cría hembra año. Por otra parte, independientemente del nivel nutricional, se debe tomar en cuenta que una vaca no puede mantener una gestación por las siguientes causas: no cicla, no ovula y puede presentar muertes embrionarias temprampanas.

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