keyboard_arrow_up
enero 2010

Un Loro Misionero a punto de desaparecer.

Es un muy buen hablador y tiene su suerte atada a los pocos bosques de araucarias que nos quedan en Misiones. Estas dos características convierten a nuestro loro vinoso en una de las especies más amenazadas de extinción.

Este loro, exclusivo de la provincia de Misiones, también llamado paporoxo, habita principalmente en los departamentos de San Pedro y General Belgrano, donde hay selva con araucarias. El loro vinoso, mayormente verde, se diferencia de otros loros por su pecho vinoso (violeta), su frente roja y su fuerte grito de “creo creo”.

Ayer, a principios del siglo XX, los cielos misioneros conocieron bandadas enormes del loro vinoso. En aquellas época, la selva con araucarias, único ambiente que el loro vinoso reconoce como propio para construir sus nidos y criar a sus pichones, todavía cubría gran parte del departamento de San Pedro, en forma continua.

Hoy, la situación es muy diferente. Muy poco nos queda de esos extensos bosques de araucarias y el loro vinoso existe solamente en número muy reducido, refugiado en las escasas localidades que aún conservan algo de este hábitat. Hasta ha-ce poco, se suponía que era la principal causa de la disminu-ción del loro vinoso, pero recientemente -con un estudio pre-liminar de Gabriel Capuzzi- en el departamento de San Pedro, se supo que hay otra causa importante que compromete la su-pervivencia de la especie: la extracción de sus pichones para mascotas. Su facilidad para hablar hace que el loro vinoso sea muy demandado como mascota, lo que le suma otra ame-naza. En un equilibrio natural, se balancean las muertes y los nacimientos de una especie. En cambio, los loros en cauti-verio domésticos no dejarán una descendencia a las poblaciones silvestres, excepto si se los llevan a un centro de recría, donde se puede criar a pichones para reintroducirlos a su hábitat natural. Es decir, la pérdida para la especie es mucho mayor que sólo los pichones capturados.

El destino del loro vinoso está en nuestras manos. Tener uno en casa como mascota puede ayudar, aún sin saberlo, a su total extinción. Si queremos a nuestro loro vinoso, es urgente que respetemos sus nidos silvestres y las selvas de araucarias.

Fundación Azara. Gestión Bosques de Pino Paraná.