Sábado, 29 de diciembre de 2018

DICIEMBRE de 2018
Volumen XXXV
N° 368
ISSN 1852-317X

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febrero 2011

Control de palomas con dispositivo inventado en Eibar. España.

Se trata de un cañón-lanzadera, que atrapa a las palomas. Por ahora se limita a las palomas en áreas urbanas.
Este cañón-lanzadera fue ideado por el veterinario eibarrés Roberto Sologaistua y ha conseguido amplia aplicación en varios ayuntamientos.
Desde Madrid, a Cádiz, desde Bilbao a las Islas Canarias… se ponen en contacto con la empresa Desinfecciones Eibar para tratar la eliminación de las palomas.
Para frenar la proliferación de estas aves y proteger el mobiliario urbano, las autoridades han adoptado todo tipo de medidas (uso de depredadores, cables eléctricos, cetrería…), pero el que más poderosamente llama la atención es el cañón-lanzadera de redes inventado por Roberto Sologaistua.
Trabajó primero para el Ayuntamiento de Eibar. «Hace 8 años, Eibar llegó a contar con una población de 600 palomas y ahora viven sólo cerca de 50», dice Sologaistua
La operación de caza de las palomas se inicia un par de semanas antes de la llegada al punto de tratamiento. «El primer paso es hacer que las palomas se encelen con una zona y una hora concreta. Así, durante un par de semanas se arroja trigo en una serie de puntos, de manera que las palomas se vayan habituando a ir a por él. A partir de lograr su concentración es cuando se actúa».
Superada esta etapa, el cañón-lanzadera se convierte en el verdadero protagonista. El instrumento, fruto de dos años de investigación, se semeja a un trabuco de boca descomunal que en lugar de perdigones dispara una red.
La primera zona de caza se sitúa en el punto en el que palomas se encuentran revoloteando, en donde se trata de encelarlas más con el cautivador trigo de alimento. A partir de ahí se acciona el cañón que envía una red de 25 metros cuadrados, introduciendo las cinco varas que actúan como propulsores de la red en sus respectivos receptáculos, para dejar atrapadas las aves. El sistema se acciona por la emisión de un gas.
Sologaistua reconoce que no todas las palomas se pueden atrapar. «Es muy complicado, ya que siempre hay alguna que se escapa, o que desconfía y no termina de encelarse con la comida que se le va dejando».
El siguiente paso es cargar las palomas en cajas y ponerlas a disposición del Ayuntamiento que encarga del trabajo. Algunas se destinan para comida de aves rapaces. «Una vez muertas, son trasladadas a una empresa especializada en la gestión de animales muertos para la eliminación de los cadáveres adecuadamente».
Tras esta operación habrá una menor presencia de palomas en las calles. Sin embargo, es un animal con una gran capacidad reproductora y sólo con capturas regulares se podrá apreciar la eliminación de las palomas.