Sábado, 19 de octubre de 2019

OCTUBRE de 2019
Volumen XXXVI 
N° 378
ISSN 1852-317X

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marzo 2019

La rana Romeo encuentra a su Julieta y su cortejo podría salvar a una especie.

Joanna Klein.

Romeo, quien se pensaba era la última rana acuática de Sehuencas: “Corazón, ¿amé yo antes de ahora? ¡Ojos, negadlo! Nunca antes hasta ahora conocí la belleza. Nunca antes”. CreditD. Alarcón and D. Grunbaum/Global Wildlife Conservation

Romeo fue hecho para amar, como todos los animales. Sin embargo, durante años no podía encontrar el amor. No era su culpa. Es cierto que es tímido, come gusanos, carece de cejas y tiene 10 años, mínimo, pero ha envejecido bien y es un tipo especial.

Romeo es una rana acuática de Sehuencas y se pensaba que era el último espécimen del planeta. Vive solo en un tanque en el Museo de Historia Natural Alcide d’Orbigny en Bolivia.

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Una mortífera enfermedad micótica amenaza a su especie y a otras ranas del bosque nuboso donde lo encontraron hace una década. Cuando los investigadores lo llevaron al centro de apareamiento para la conservación del museo, esperaban encontrar otra rana con la cual aparearlo y, de esta manera, salvar a la especie de la extinción. Buscaron en un arroyo tras otro, pero nada.

Romeo, llamado “la rana más solitaria del mundo”, empezó a compartir sus sentimientos en Twitter. Las cosas se volvieron un tanto desesperadas. Necesitaba encontrar a alguien antes de croar por última vez, así que, el año pasado, grupos conservacionistas le crearon un perfil en Match.com.

La gente se sentía identificada con los problemas amorosos de Romeo, por lo que el día de San Valentín del año pasado la empresa y sus admiradores recaudaron 25.000 dólares para enviar a un equipo de expedición al bosque nuboso con la misión de encontrar a su Julieta.

Bueno, pues encontraron a Julieta y Romeo finalmente dejará de ser un solterón. Los conservacionistas han puesto todas sus esperanzas en esta desventurada historia de amor y ciencia. Si todo sale a pedir de boca cuando los amantes se conozcan, sus crías regresarán a la naturaleza. Luego, solo el tiempo dirá si su hábitat se conservará, si las ranas soportarán bien las enfermedades y si sus legados continuarán.

Julieta: “¿En un nombre qué hay? Lo que llamamos rosa aun con otro nombre mantendría el perfume”.CreditRobin Moore/Global Wildlife Conservation

Y, para todos aquellos que andan buscando a su media naranja, Teresa Camacho Badani, la herpetóloga del museo que encontró a Julieta, tiene otro mensaje: “Nunca dejen de buscar su final feliz”.

Cuando el equipo emprendió la expedición el año pasado, los archivos históricos no fueron de gran ayuda. Sehuencas, la región de Bolivia que le dio nombre a la especie, ya no existía; en su lugar queda una presa enorme. Los guías locales llevaron al equipo a arroyos prístinos, pero los hábitats que alguna vez albergaron a decenas de especies de ranas ahora no tenían una sola. Además, la especie de Romeo es particularmente difícil de encontrar, pues vive bajo rocas en grandes elevaciones y nunca abandona el agua.

La búsqueda fue extenuante y estuvo plagada de adversidades como el frío y la humedad del denso bosque. Casi al final de un largo día, los investigadores querían darse por vencidos, pero se animaron a buscar en un último arroyo. Fue entonces cuando Camacho Badani vislumbró a una rana que saltaba de una cascada a un estanque.

Se apresuró al lugar donde había caído, estiró la mano y extrajo del agua una rana acuática de Sehuencas. Era Julieta.

“¡Dios mío, la encontré!”, exclamó Camacho Badani. El equipo después halló cuatro especímenes más, una hembra y tres machos.

Aunque Julieta parece estar sana, la pusieron en cuarentena para ver si tiene alguna enfermedad antes de que conozca a su Romeo. “No queremos que Romeo se enferme en su primera cita”, afirmó Camacho Badani.

Son la típica pareja de polos opuestos que se atraen. Julieta es salvaje, enérgica y no le molestan aquellas cámaras que Romeo evita. No obstante, a ambos les gustan los gusanos.

Si hay química, el equipo espera reintroducir pequeños Romeos y Julietas bebé en la naturaleza. Primero hay que cuidar la salud de las ranas, aprender más sobre cómo combate la pareja al hongo asesino, entender mejor su hábitat y crear redes de apoyo para protegerlos.

Además, antes de que Julieta dé el sí, Romeo debe cerrar su perfil de citas, sostuvo Robin Moore, el fotógrafo del equipo y director de comunicaciones de Global Wildlife Conservation.

“Habría sido muy fácil darnos por vencidos y decir que ya no había esperanza ni salvación para esta rana”, dijo Moore. “En lugar de contar esta historia, podríamos haber dicho que Romeo era el último de su especie”.

Fuente: EXPLORA NYTIMES.COM/ES