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marzo 2013

Detección de estructuras compatibles con micoplasmas hemotróficos en extendidos sanguíneos de perros de la ciudad de Rosario.

Vet. Arg. - Vol. XXX - Nº 299 - Marzo 2013.
Tártara, G.1; Pereyra, N. 1; Salvador, F. 2; González Beltrán, S1.

Cátedra de Microbiología, Facultad de Ciencias Veterinarias, Universidad Nacional de Rosario, Bv. Spangemberg y Bv. Colón, 2170 Casilda, Pcia. de Santa Fe, Argentina.
2: Actividad Privada

Resumen.
En el presente trabajo se registró la presencia de estructuras compatibles con micoplasmas hemotróficos (ECMH) en sangre de perros que ingresaron a la consulta con prurito pero sin presentar signos ni síntomas graves de padecer la enfermedad producida por estos agentes etiológicos. Se observaron extendidos sanguíneos coloreados con Giemsa y se determinaron los valores de hematocrito y la concentración de eritrocitos en la sangre para categorizar al animal como anémico. El 76% de los perros estudiados presentaba ECMH, y el 91% de esos animales presentaba grados variables de anemias, en general leves. No se encontró relación entre presencia de ECMH y la edad de los caninos. Este es el primer reporte en Argentina de la observación de ECMH en una población numerosa de perros no-esplenectomizados.
Palabras clave: micoplasmas hemotróficos, perro, prurito, anemia

Summary.
In this work the presence of structures compatible with hemotrophic mycoplasmas (HMCS) was recorded in blood of dogs admitted for pruritus but without severe signs or symptoms of suffering from the disease caused by these etiological agents. Blood samples stained with Giemsa were studied, and hematocrit values and erythrocyte concentration in blood were determined to categorize the animal as anemic. Seventy six per cent of the studied dogs showed HMCS and 91% of them presented varying degrees of anemia, generally mild. No relationship was detected between the presence of HMCS and age of individuals. This is the first report in Argentina of HMCS observation in a great population of non-splenectomized dogs.
Key words: hemotrophic mycoplasma, dog, pruritus, anemia.

Introducción.
Los Géneros Haemobartonella y Eperythrozoon que hasta hace poco tiempo se ubicaban dentro del Orden Rickettsiales, se consideran hoy micoplasmas, por lo que se incluyen en la Clase Mollicutes, Orden Mycoplasmatales, Familia Mycoplasmataceae y Género Mycoplasma. Estos micoplasmas hemotróficos son parásitos epieritrocitarios obligados, incultivables in vitro, y sólo pueden replicarse en el laboratorio recurriendo a especies animales susceptibles a las que se haya esplenectomizado. Mycoplasma haemofelis (forma grande de Haemobartonella felis o cepa Ohio), Candidatus Mycoplasma haemominutum (forma pequeña de Haemobartonella felis o cepa California) y Candidatus Mycoplasma turicensis afectan al gato, mientras que Mycoplasma haemocanis (antes Haemobartonella canis) y Candidatus Mycoplasma haemoparvum afectan al perro. El análisis de secuencias del gen de ARN ribosomal 16S de Mycoplasma haemofelis y Candidatus Mycoplasma haemominutum muestra una identidad del 99% y 94% con los hemoplasmas caninos Mycoplasma haemocanis y Candidatus Mycoplasma haematoparvum, respectivamente; sin embargo otros genes muestran menor identidad, sugiriendo que se trata de especies diferentes (5, 6, 7, 10, 11, 13, 14).
La hemobartonelosis canina es una enfermedad infecciosa producida por Mycoplasma haemocanis cuya presentación siempre se consideró acotada a los perros esplenectomizados, a diferencia de las infecciones por hemoplasmas que afectan a gatos, cerdos y ovejas, que se presentan como graves e inclusive fatales y que afectan a animales no-esplenectomizados (1, 2, 6, 7). Como antes se mencionó, fue descripta en Europa, otra especie de hemoplasma que afecta al perro, Candidatus Mycoplasma haematoparvum, que muy posiblemente se comporte en forma similar a M haemocanis, aunque como sucede en el gato, pueden existir diferencias de patogenicidad entre los hemoplasmas que afectan una especie animal (9, 10). En Argentina no existen estudios que hayan detectado esta nueva especie, por lo que podría considerarse que las formas compatibles se corresponden con M haemocanis.
Como ya se mencionó, la mayoría de los perros infectados a los que no se les realiza esplenectomía no desarrollan evidencia clínica de enfermedad, en contraposición con la infección por M haemofelis en los gatos (1, 2, 5, 6, 7, 13). Se sabe por estudios realizados en la especie porcina, que el bazo cumple un papel fundamental en la eliminación de eritrocitos parasitados, por lo que su ausencia impide al organismo controlar la replicación de la bacteria (8). Los perros infectados en forma latente manifiestan la enfermedad luego de la esplenectomización: sin esplenectomía, es probable que la anemia sea tan leve que no se detecte y que la cantidad de microorganismos en sangre no sea suficiente para su reconocimiento durante el examen de rutina del extendido sanguíneo (5, 6, 7).
Se ha informado, luego de realizar infecciones experimentales en perros, que el período prepatente después de la inyección intravenosa de sangre infectada a animales esplenectomizados, varía desde 1-2 días hasta 2 semanas. En la mayoría de los casos, los perros inoculados presentan una anemia aguda, que progresa de manera rápida, asociada con parasitemia prácticamente constante, y en general, en estos animales se produce la muerte dentro del mes posinoculación. En pocos casos el desarrollo de la anemia es más gradual como resultado de episodios parasitémicos periódicos; los perros infectados se tornan apáticos, presentan mucosas pálidas, pero en general muestran temperatura rectal y apetito normales (1, 2). A menos que se presenten otras enfermedades, los signos clínicos son poco evidentes en los perros naturalmente infectados (sin esplenectomía) con M haemocanis (1, 2, 5, 7, 10, 14). De la misma manera, en estudios realizados en la especie porcina, se informó que más del 50% de los casos registrados en Argentina, estaban asociados a otras enfermedades de los cerdos (8).
Se ha demostrado la transmisión de M haemocanis por la garrapata marrón del perro (Rhipicephalus sanguineus) y también se ha descrito la transmisión trans-estadial y trans-ovárica de la bacteria en garrapatas, lo que indica que este artrópodo es un vector importante de la infección. También puede ocurrir transmisión iatrogénica de M haemocanis por transfusiones sanguíneas de perros portadores pero normales desde el punto de vista clínico. Está demostrado que las pulgas están involucradas en la transmisión de M haemofelis en los gatos, y distintos autores involucran a la pulga del perro (Ctenocephalides canis) y del gato (Ctenocephalides felis) como posibles formas de transmisión. Inclusive se demostró que perros infectados con M haemocanis presentaban en un 30,8% de los casos, pulgas y garrapatas a la vez. No está definitivamente aclarado el papel de la pulga como transmisor en el perro. Además los estudios experimentales para demostrar la transmisión a cachorros por vía intrauterina o a través de la lactancia no han resultado exitosos, aunque sí se ha informado la transmisión por administración oral de sangre infectada (3, 4, 11, 12).
Con respecto a los mecanismos patogénicos propios de los hemoplasmas, puede decirse que todavía no están claramente definidos pero existen evidencias que indican que la anemia hemolítica que provocan se debe a respuestas inmunes del propio huésped tanto en las formas agudas como en las crónicas (6, 7, 8).

Materiales y Métodos.
Se estudiaron 100 perros que acudieron a consulta dermatológica, por presentar diversos grados de prurito. No se observaron pulgas durante la revisación clínica aunque todos presentaban lesiones de rascado compatible y habían sido tratados deficientemente para prevenir esta infestación; ninguno presentaba sintomatología grave de hemobartonelosis, y sólo un 40% presentaban palidez e ictericia leves. A cada uno de los 100 perros se les extrajo una muestra de sangre que fue obtenida por punción venosa de la cara interna del pabellón auricular. Con la sangre se realizaron extendidos sanguíneos que se fijaron con metanol y tiñeron con Giemsa, para detectar formas cocoides en la periferia de los hematíes o estructuras compatibles con micoplasmas hemotróficos (ECMH). Se establecieron las siguientes categorías para clasificar la cantidad de microorganismos observados por campo microscópico: sin formas compatibles: ausencia de formas en 10 campos observados; muy aislada cantidad: 1 a 2 estructuras en 6 campos; aislada cantidad: 1 estructura cada 2 campos; regular cantidad: 1 estructura por campo; moderada cantidad: 2 a 3 estructuras por campo; abundante cantidad: más de 3 estructuras por campo. Con cada muestra se determinó también el valor del hematocrito y el número de eritrocitos/mm3 utilizando técnicas hematológicas estándares (datos no mostrados). Se investigó la asociación entre las variables cualitativas presencia de ECMH (variable dependiente) con la presencia de anemia determinada a partir de los valores hematológicos hallados, y la edad de los animales (variables independientes) utilizando el test de chi cuadrado y el test exacto de Fisher. Los perros que presentaban anemia se trataron con doxicilina en dosis de 2,5 mg por Kg de peso cada 12 horas durante 30 días. A los 60 días de la consulta se volvieron a controlar los valores hematológicos y a realizar extendidos sanguíneos coloreados.

Resultados.
En el 76% de los perros se detectaron ECMH (perros infectados; foto 1) aunque en cantidades variables; en el 40% de esos animales con ECMH la cantidad era moderada (32%) o alta (8%), o de fácil detección (gráfico 1). Se determinó que el 91% de los animales presentaban grados variables de anemia, considerándose anémicos a aquellos pacientes que presentaban un valor de hematocrito menor de 37% y un número de eritrocitos menor de 5.500.000/mm3 (valores mínimos del rango de valores de referencia en caninos) (1, 2). La presencia de ECMH se pudo asociar de manera significativa (p<0,05) con la detección de anemia, sin embargo no se encontró asociación entre ECMH y grupos etarios (cachorros, perros de 1 a 6 años y mayores de 6 años), ya que el porcentaje entre los grupos fue similar (tabla 1). El tratamiento con doxicilina resultó exitoso, ya que el control realizado a los 60 días, evidenció la desaparición de las ECMH y el restablecimiento de los valores hematológicos normales (datos no mostrados).

Foto 1: Estructuras compatibles con micoplasmas hemotróficos en extendidos sanguíneos de perros coloreados con Giemsa, observación a 100X

Foto 1: Estructuras compatibles con micoplasmas hemotróficos en extendidos sanguíneos de perros coloreados con Giemsa, observación a 100X

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Gráfico 1: Porcentaje de perros pertenecientes a cada categoría de observación de ECMH

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Tabla 1. Cantidad de perros para cada categoría de observación de ECMH, su relación con la presencia de anemia y categorías etarias, y el porcentaje (%) de infectados (presencia de ECMH)

Analizando los valores obtenidos se determinó que la mayoría de los animales estudiados (76%) presentaban ECMH aunque en diferentes categorías. Un alto porcentaje de perros estaba infectado, sin sintomatología relevante de la enfermedad, pero sí presentaban anemias leves.

Discusión.
Si bien no se realizaron técnicas de biología molecular para confirmar si estas ECMH se correspondían con micoplasmas hemotróficos, la respuesta efectiva a los tratamientos específicos basados en doxicilina, que resultaron en la negativización de los extendidos y la normalización de los valores hematológicos analizados, constituyen un dato importante para reforzar el diagnóstico presuntivo.
Lo que resulta interesante, es que todos los perros presentaban prurito en el momento de la consulta, estando el prurito asociado a otros problemas como la infestación por pulgas. Es decir, que los perros estudiados presentaban otras patologías coexistiendo con la infección por micoplasmas hemotróficos. Es muy posible que la infección por estos micoplasmas predisponga al animal a adquirir otras patologías o a agravar las ya existentes. Lo anterior es esperable, ya que se ha visto en otras especies infectadas por hemoplasmas: por ejemplo en el gato, la inmunodeficiencia felina es más grave cuando está complicada con anemias producidas por Mycoplasma haemofelis (5, 10, 11).
También podría plantearse la presencia de una infección endémica que está dando lugar a una enfermedad emergente que recién está empezando a manifestarse pero que puede agravarse en un futuro. Para reforzar esta observación puede decirse que en un estudio realizado en Argentina en donde se aplicó la reacción en cadena de la polimerasa en muestras de sangre de 285 cerdos sanos, pudo determinarse que alrededor del 60% estaba infectado con Mycoplasma suis, micoplasma hemotrófico de los cerdos (13).
Puede observarse que 91 de los 100 perros estudiados presentaban grados variables de anemia, aunque 19 de esos perros anémicos fueron negativos a ECMH, ésto dice que la anemia no se pudo asociar completamente con ECMH, o que los perros que poseen dicha infección pueden arrojar valores normales de laboratorio: ya se sabe que la microscopía puede arrojar resultados falsos negativos cuando se quieren detectar hemoplasmas en sangre, especialmente cuando la cantidad es escasa (como en las anemias leves o crónicas) y que la forma más exacta de detección la cosntituyen los métodos moleculares (5, 7, 11).
Al analizar los valores obtenidos con respecto a animales con ECMH en relación con la edad, se concluye que no hay asociación entre dichos valores. Ésto es diferente de lo observado en poblaciones de cerdos, en donde la prevalencia aumentó a medida que avanzaba su edad, muy probablemente porque aumentaban las probabilidades de contagio con M suis, favorecidas por el mayor contacto entre individuos en esta especie (8).
La pulga se considera un posible agente transmisor de la infección. Diferentes autores asocian la presencia de M haemocanis con pulgas de gatos y se sabe que esta pulga infesta comúnmente a los caninos. Los perros estudiados en este trabajo llegaron a la consulta con prurito, lo que puede ser consecuencia primaria o secundaria de la infestación con pulgas de gatos, las cuales como se sabe, no siempre pueden visualizarse sobre el animal (1, 2).

Conclusiones.
Hasta el momento, no existen reportes en Argentina acerca de la visualización de ECMH en extendidos de sangre de una población importante de perros no-esplenectomizados y sin sintomatología evidente de la enfermedad, por lo que los resultados presentados en este trabajo serían los primeros en este sentido, aunque este estudio debe continuarse con la aplicación de técnicas moleculares de detección.

Bibliografía

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1 comentario en Detección de estructuras compatibles con micoplasmas hemotróficos en extendidos sanguíneos de perros de la ciudad de Rosario.

  • Guillermo Schwint

    Estimados autores: quería comentar que en la zona donde trabajo, detecto casos clínicos de Micoplasma canis, 4 a 5 por año y son caninos no esplenectomizados. En todos los casos tienen pulgas y garrapatas. Saludos y gracias.