Domingo, 20 de octubre de 2019

OCTUBRE de 2019
Volumen XXXVI 
N° 378
ISSN 1852-317X

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octubre 2019

Cuide a sus mascotas de enfermedades silenciosas.

Después de los siete años las visitas al médico veterinario deben hacerse con más frecuencia e incluir exámenes y ecografías que permitan diagnosticar a tiempo las afecciones. FOTO sstock

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Después de los siete años las visitas al médico veterinario deben hacerse con más frecuencia e incluir exámenes y ecografías que permitan diagnosticar a tiempo las afecciones.
Gatos y perros mueren por enfermedades que se manifiestan cuando ya se puede hacer poco por ellos, las renales son una de ellas, así como las que involucran el corazón y el hígado.
Una falla renal fue el motivo del fallecimiento que se especificó en el comunicado que se difundió por Twitter, como si se tratara de una persona muy famosa. No era un humano, sino una gata, Grumpy Cat, uno de los felinos más reconocidos del mundo debido a su cara aparentemente mal humorada, aunque su familia la describía como cariñosa.
Tenía solo siete años, una edad corta, pero desde la que los cuidados de gatos y perros requieren más atención, pues existen afecciones que se manifiestan cuando la solución ya es difícil y la muerte amenaza. Grumpy Cat llegó a una clínica Veterinaria con enfermedad del Tracto Urinario Inferior Felina (conocida en inglés como FLUTD) que tuvo como consecuencia el fallo renal.
“En Gatos las alteraciones renales son las más comunes”, señala Catalina Yepes, médica veterinaria especialista en medicina interna felina, refiriéndose a causas silenciosas de muerte en esta especie.
Según ella, se da de esa manera porque cuando hay síntomas casi siempre las lesiones ya son graves. Es decir que cuando el felino muestra comportamientos como dificultad para orinar, se lame en exceso su zona genital u orina fuera del arenero, el daño renal existe y es posiblemente grave.
Para Grumpy Cat el desenlace fue fatal porque este tipo de infecciones son de un manejo médico complejo y requieren tratamientos muy específicos, por ejemplo con antibióticos, para el que hay que generar un cultivo de orina, dice María Camila Gómez, médica veterinaria del Centro de Veterinaria y Zootecnia (CVZ) de la Universidad CES y especialista en medicina interna y endocrinología en pequeñas especies animales.
No es la única.
A partir de los siete años en los gatos empiezan a aparecer otras condiciones patológicas, las cardiológicas son otras, dice Gómez. Esas alteraciones cardiacas son sorpresivas, reafirma Yepes. “A veces son difíciles de diagnosticar o confundidas con otras”, dice.
No es que los gatos sufran de infarto como los humanos, “pero sí de arritmias, alteraciones de las válvulas del corazón o aumento del tamaño de alguna de la cámaras de este órgano”, aclara la especialista en medicina interna felina.
Lo que sucede con los gatos, así como con otros animales, y por supuesto los humanos, es que con los años es común que órganos vitales comiencen a fallar. En el caso de los felinos, detalla la médica veterinaria Yepes, pasa sobre todo con los riñones, el corazón y el hígado.
En los perros aplican las renales y las cardiomiopatías, que se dan en algunos casos por desgaste de las válvulas del corazón; entonces los pacientes presentan soplo cardiaco, lo que les genera distintos trastornos. “Por eso es importante que se les lleve al cardiólogo”, dice la médica del CES.
En los perros es común el hipotiroidismo y la diabetes (que es autoinmune). En la ciudad se presenta mucho porque está relacionada con la obesidad en los canes, y tiene una incidencia del 56 % en los perros, asegura Gómez.
“Es una enfermedad silenciosa, a mucha gente le gusta ver su perro gordito, pero las implicaciones son gravísimas”, aclara ella y añade que una diabetes puede implicar el suministro de insulina y acarrear un tratamiento continuo porque entre las complicaciones, además de la mortandad, están la ceguera y los problemas renales.
Puede prevenirse.
Las enfermedades en las mascotas pueden pasar desapercibidas, asegura la médica veterinaria Gómez. Según ella, porque el umbral del dolor en perros y gatos es, en ocasiones, más alto y por su comportamiento natural suelen esconder los signos clínicos. Así, cuando los síntomas por fin se evidencian, es porque ya han avanzado mucho.
Entre esas enfermedades silenciosas de las mascotas están las infecciosas, neoplasias (crecimiento incontrolado y anormal de células o tejidos en el cuerpo) y las hormonales.
En el caso de los gatos mayores de siete años, dice la especialista del CES, es posible que presenten afectaciones de la glándula tiroides sin mostrar signos clínicos relevantes.
¿Cuándo se sospecha que tiene una enfermedad tiroidea? La especialista responde que se da un aumento de la producción de hormonas tiroideas, lo que acelera el metabolismo corporal, haciendo que la mascota coma más y sea hiperactiva. Gómez añade que se pueden dar cambios en el comportamiento (se vuelven más agresivos), diarrea y una pérdida significativa de peso.
Y aunque esos síntomas podrían indicar que la enfermedad no es silenciosa, hay que tener cuidado, aclara Gómez, porque hay hipertiroidismo apático que no muestra más signos que la pérdida de peso, incluso si comen mucho. “y el hipertiroidismo puede desencadenar una enfermedad renal”, explica la especialista en medicina interna y endocrinología en pequeñas especies animales.
Sugerencias.
La recomendación de Yepes es que los cuidadores sometan a sus mascotas a chequeos profesionales frecuentes para diagnosticar a tiempo alguna enfermedad. Para los felinos sugiere que sea desde los siete años y anualmente. Y además sugiere que se les haga exámenes de sangre y orina, y si es posible ecografía abdominal y ecocardiografía.
Importante, precisa ella es la alimentación balanceada, en muchos casos basada en las necesidades de la mascota, revisar el consumo de agua, tener en cuenta la importancia del ejercicio y el cuidado de factores externos como el frío, que podría potenciar una enfermedad en las vías respiratorias.
Se les debe revisar el cuello para identificar si hay masas o nódulos. Ahí mismo se les hacen ecografías y otra opción son los exámenes de sangre que miden las hormonas tiroideas, aconseja Gómez.
Cada cuidador es responsable de su peludo, debe brindarle estos chequeos y los tratamientos necesarios en el caso de que se diagnostique un problema de salud. De esa manera, seguro, el gato o el perro lo acompañará más años y no se irá tan rápido como lo hizo el Grumpy Cat.
Fuente:
https://www.elcolombiano.com/tendencias/enfermedades-renales-y-cardiopatias-en-perros-y-gatos-y-como-prevenir-que-se-compliquen-EC11131050